Archivo Mensual de Mayo, 2009

Pobreza de imaginación I

 arboleda-panamericana

 

 

 

 

 

 

 

Este artículo, que le recomendamos leer,  fue publicado por Cuauhtémoc de Regil en Paráfrasis. Trata acerca de los cambios recientes propuestos a la Villa Panamericana, bajo un nuevo criterio: “…el ingenio de los pobres”.

Resultados “Un Metro por Guadalajara”

Fundación Rescatemos Guadalajara A.C.

Villa Panamericana, 2 años después…

 

vp-2

 

 

 

 

 

 

Este artículo fue publicado en la Revista Proceso a finales del año 2007 ó principios de 2008.

Villa Panamericana

Por Juan Lanzagorta Vallín
(jonlanzagorta@gmail.com)
 
Desde hace más de tres décadas Guadalajara enfrenta tres problemas fundamentales: la protección y conservación del patrimonio cultural, el transporte público y el crecimiento urbano horizontal.

A través de esos años, las autoridades han llevado a cabo una serie de acciones tendientes a revertir esta situación, sin éxito aparente: el maquillaje aplicado al Centro Histórico, acaba siempre por deslavarse en cada ocasión con la primera gota de agua que cae sobre la urbe; los nodos viales construidos a base de autoritarismo y necedad, terminan convertidos en verdaderos nudos viales, objetos y albercas urbanas criminales y los rascacielos que hoy se yerguen sobre Zapopan, apuntan más a la especulación inmobiliaria que a la solución de la vivienda que requiere la metrópoli.

Hoy, el proyecto de la Villa Panamericana pudiera ser la oportunidad que tienen una vez más las autoridades para aportar a la solución de los problemas urbanos señalados, o a uno de ellos en especial dado el corto tiempo del que disponen para su gestión, diseño y construcción. No obstante, debido a la decisión de edificarla en el Parque Morelos, el desafío será mucho mayor ya que la propuesta exige que se aborden a fondo los conceptos realtivos a la vivienda vertical, el patrimonio cultural y la movilidad urbana, en un sitio que presenta deficiencias de consideración en los tres rubros mencionados, lo que sugiere desplazar el proyecto a otro sitio de la zona metropolitana, sin mayores complicaciones —como algunos urbanistas lo han propuesto—, en favor de la sustentabildad del proyecto y del concepto de metropolización tan deseado y rechazado.

No obstante, al igual que ha sucedido con los grandes proyectos tapatíos, es evidente que en este caso se adolece también de una visión integral de la ciudad que avale la propuesta en el sitio seleccionado, con lo que la dinámica gubernamental se adelanta de nuevo a la planificación urbana, a través de una política centrada en el urbanismo de coyuntura.

A un año y medio para arrancar con su construcción, es poco probable que puedan realizarse de forma fiable los estudios de factibilidad que requiere el proyecto antes de iniciarse los diseños específicos de cada campo de acción, y puedan preverse con serenidad las consecuencias de las acciones que se implementarán para evitar los errores del pasado.

Todo indica que es en la selección de los sitios para ubicar los grandes proyectos, donde reiteradamente se equivocan sus promotores: la Central Camionera, los Arcos de la Glorieta de Abastos, el Centro JVC, la Torrena y el Guggenheim, son varios ejemplos de la manera inadecuada con la que el desarrollo urbano de la ciudad se ha venido enfrentando desde hace décadas. Con la Villa Panamericana parece repetirse ese patrón de conducta que pocos beneficios ha reportado a la sociedad en su conjunto y, por el contrario, acarreado cotidianas molestias a los ciudadanos.

Valdría la pena que las autoridades presenten los planes, programas, acciones y costos de las obras de infraestructura que sin duda tendrán que implementar para:

1) Evitar que el Centro Histórico sea impactado negativamente en su imagen y conservación con este proyecto, ya que es evidente que el actual reglamento no opera; 2) Solucionar en especial los ingresos y salidas viales de esta villa desde y hacia la Calzada Indepedencia (o incluso Hidalgo lo que supone mayores costos); 3) Solucionar el transporte colectivo en la zona y su relación con la ZMG, y 4) Construir en el lugar una primaria donde convivan los hijos de los nuevos usuarios con los alumnos de la Basilio Badillo, a quienes seguramente se les trasladará a otro lugar.

Cuatro proyectos que requieren de soluciones integrales, de fondo y no paliativas, humanas y no solo materiales, así como de inversiones cuantiosas que habrá que ver si podrán ser solventadas, cuyo costo final repercutirá en los edificios del conjunto, como repercutirá también negativamente la oferta económica municipal hecha a los propietarios de las fincas, al estar involucrados los recursos públicos. Ello pone en riesgo el destino habitacional del conjunto, pues nada se ha dicho sobre la estrategia  para evitar que el uso de suelo sea modificado al arbitrio de las siguientes administraciones municipales, como ha sucedido en prácticamente todos los grande proyectos mencionados.

La megaciudad requiere con urgencia de un plan integral y visionario de desarrollo que le permita a las autoridades establecer proyectos estratégicos e inducir el crecimiento urbano ordenado y sostenible, en vez de tomar decisiones que, si bien resolverán los problemas coyunturales del momento, postergarán las acciones de fondo que requiere la urbe con todas sus consecuencias.

La idea de repoblar el centro de la ciudad, es acertada; pero quizá no sea ésta la oportunidad esperada.

Juan Lanzagorta Vallín
Agosto de 2007