
J. Jesús García Rojas A
jjgaroa@garoa.com.mx
Después del proceso electoral, viene un periodo de transición de seis meses en el que, el cabildo electo, será un espectador debido al “año de hidalgo”; aunado a esto, si quien ganó las elecciones es de la oposición, observará cómo su antecesor toma decisiones que indudablemente afectarán el ejercicio de su gestión.
En el caso de Guadalajara, Jalisco, con el pretexto de la realización de los juegos panamericanos la administración que termina está realizando enormes negocios inmobiliarios con recursos y propiedades públicas: parques, vialidades, áreas verdes y zonas naturales protegidas destinadas para negocios privados, como lo son:
1. El Plan De Desarrollo Urbano Zoológico – Huentitán. En este proyecto, las autoridades han cambiado los usos del suelo con lo que, hábilmente, decidieron ubicar el estadio de atletismo al pie de la barranca como proyecto ancla en una zona declarada área natural protegida, en la quel se autorizan dos hoteles y centros comerciales, 16,520 departamentos con una demanda de estacionamiento para 73,000 automóviles.
2. Puerta Guadalajara que, a cambio de 65 millones de dólares que pagarán en especie a un tipo de cambio congelado y a una tercera parte de su valor comercial con el uso autorizado, se entrega un terreno de 15 hectáreas en el mejor sitio de la ciudad destinado para área verde, sin licitación o concurso y con usos del suelo para un superficie edificable de 800,000 m2, para torre de oficinas, 18 torres para 1872 departamentos, centro comercial, hotel y estacionamientos para 13,000 autos.
3. Proyecto Alameda, que ha sido una comedia de equivocaciones, con falta absoluta de planeación sin aplicar el marco lógico y un plan de negocios adecuado que trató de combinar fallidamente un programa de recuperación urbana con la Villa panamericana, asignándose directamente y por concurso proyectos en forma discrecional, con bases y términos de referencia inadecuados, dilapidando recursos públicos, asignándose la ejecución de la obra por un proceso poco transparente en donde únicamente existieron dos postores por lo cual debería declararse desierto; el postor ganador condiciona su participación a un cambio total de proyecto, a lo cual accede el municipio; sin embargo, el resultado es un proyecto totalmente inadecuado que siembra un bloque de edificios mal orientados en el corazón de la vieja alameda, sobre una vialidad, apropiándose del parque y constituyéndose en un barrera urbana, proyecto agresivo, masivo e invasivo, que afecta el entorno y al medio ambiente, multifamiliares de una gran pobreza arquitectónica y con un connotado perfil de vivienda de interés social del siglo pasado que crearán más problemas que los que pretende resolver, complejo urbano de multifamiliares y oficinas que en el mejor de los casos será para que coactivamente alberguen y trabajen burócratas municipales y estatales.
Resulta vergonzoso que, por la pérdida de tiempo y dinero, ya no hay tiempo para más reflexiones: hay un compromiso nacional que hay que cumplir, la administración en el poder quiere iniciar a como de lugar su adefesio, la administración entrante ante su inesperado triunfo, ve el enorme riesgo y que dentro de su futura gestión es imposible iniciar y terminar un nuevo proyecto, por lo que no quiere asumir el existente, declinando y dejándole la responsabilidad técnica y política a su predecesor, como es obvio ante oficiosos conciliadores y poderosos intereses rápidamente pactan y se alían, una democracia representativa que es una falacia, la sociedad vota con la esperanza de un cambio y los cambios son para que todo siga igual, “la sociedad indefensa”, los juegos panamericanos durarán 15 días, el daño para la ciudad será para siempre y permanente, dejarán como herencia a la ciudad un tercer ejemplo, después de la “cruz de plazas” y la Plaza tapatía, de lo que no se debe de hacer en materia de urbanismo y arquitectura.
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