Archivo Mensual de noviembre, 2009

Requiem para la Villa Panamericana

Después del  fallido intento de construir el modelo de Villa panamericana del gobierno municipal de Guadalajara en el Parque Morelos, vale la pena reflexionar al respecto. Pues sin reflexión —lo sabemos— no existe aprendizaje. De practicar nuestras autoridades este buen hábito, sin duda un  destino diferente y más favorable  le depararía a la metrópoli (Guadalajara ya no está sola), pues los hombres del poder aprovecharían la riqueza que constituye  la memoria colectiva de sus gobernados para profundizar y ser más acertados en la toma de decisiones, en el uso eficiente de  los recursos públicos y para demostrar con acciones contundentes el propósito indeclinable de servir al Bien común que debe conducir las intenciones y acciones de todo servidor público.
En el caso de la Villa Panamericana, es  evidente que  los responsables de la política y la planeación urbana municipal, fueron rebasados por su personal convicción sobre aquello que le conviene y debe hacerse en la ciudad.  Así, no fueron capaces de escuchar e incluir con responsabilidad en la toma de decisiones, a las cuantiosas voces de la sociedad civil organizada y de los especialistas en materia urbana que alzaron su voz con toda oportunidad y fundamentos en contra del sitio escogido para edificar el magno proyecto, muchas de las cuales hoy pudieran ser calificadas de «proféticas».
Pero no es este el momento de celebrar  una victoria pírrica sino de reflexionar sobre el fracaso del proyecto y el uso poco transparente del poder que acostumbramos practicar en nuestro medio que tiene a Guadalajara sumida en proyectos a medias o frustrados desde hace décadas. Prueba de ello son: la respuesta pública del señor Mario Vázquez Raña a un infundado reclamo, lo que desveló el acuerdo municipal original de construir el proyecto en el “El disparate”, un predio ubicado en una reserva ecológica al filo de la barranca de Oblatos, ignorado por la sociedad  hasta esos momentos; y  el deslinde de los académicos del Departamento del Hábitat y Desarrollo Urbano del ITESO con respecto de su participación en la selección de la antigua Alameda tapatía como el predio idóneo para llevar a cabo el proyecto, al reconocer estos haber participado sólo en la elaboración de una metodología que pretendía ayudar a definir el sitio ideal para la construcción del complejo habitacional.
Con el primer caso, quedó al descubierto  la razón fundamental por la que las autoridades se empecinaron contra toda lógica, a llevar a cabo el proyecto en prácticamente el corazón de la ciudad, en una zona cuyas características patrimoniales, de infraestructura y servicios urbanos, recomendaban justo lo contrario; en especial, debido al corto tiempo que se tenía para construir los edificios: me refiero a la existencia de un ambicioso proyecto urbano, que incluye además al museo Guggenheim y la llamada Puerta Guadalajara, que ha sido impulsado por las autoridades  mediante el obsequio de los bienes y recursos públicos a grupos inmobiliarios y fundaciones de marca extranjeros. Con el segundo caso, se repite, una vez más, la utilización de las universidades por parte de los gobiernos, para convalidar la toma de decisiones en casos polémicos o cuestionables y confundir a la soLAS-VILLAS1

DSC06797

Por Juan Lanzagorta Vallín

Después del  fallido intento de construir el modelo de Villa panamericana del gobierno municipal de Guadalajara en el Parque Morelos, vale la pena reflexionar al respecto, pues sin reflexión —lo sabemos— no existe aprendizaje.

De practicar nuestras autoridades este buen hábito, sin duda un  destino diferente y más favorable  le depararía a la metrópoli (Guadalajara ya no está sola), pues los hombres del poder aprovecharían la riqueza que constituye  la memoria colectiva de sus gobernados para profundizar y ser más acertados en la toma de decisiones, en el uso eficiente de  los recursos públicos y para demostrar con acciones contundentes el propósito indeclinable de servir al Bien común que debe conducir las intenciones y acciones de todo servidor público.

En el caso de la Villa Panamericana, es  evidente que  los responsables de la política y la planeación urbana municipal, fueron rebasados por su personal convicción sobre aquello que le conviene y debe hacerse en la ciudad.  Así, no fueron capaces de escuchar e incluir con responsabilidad en la toma de decisiones, a las cuantiosas voces de la sociedad civil organizada y de los especialistas en materia urbana que alzaron su voz con toda oportunidad y fundamentos en contra del sitio escogido para edificar el magno proyecto, muchas de las cuales hoy pudieran ser calificadas de «proféticas».

Pero no es este el momento de celebrar  una victoria pírrica sino de reflexionar sobre el fracaso del proyecto y el uso poco transparente del poder que acostumbramos practicar en nuestro medio que tiene a Guadalajara sumida en proyectos a medias o frustrados desde hace décadas. Prueba de ello son: la respuesta pública del señor Mario Vázquez Raña a un infundado reclamo, lo que desveló el acuerdo municipal original de construir el proyecto en el “El disparate”, un predio ubicado en una reserva ecológica al filo de la barranca de Oblatos, ignorado por la sociedad  hasta esos momentos; y  el deslinde de los académicos del Departamento del Hábitat y Desarrollo Urbano del ITESO con respecto de su participación en la selección de la antigua Alameda tapatía como el predio idóneo para llevar a cabo el proyecto, al reconocer estos haber participado sólo en la elaboración de una metodología que pretendía ayudar a definir el sitio ideal para la construcción del complejo habitacional, y la tardía renuncia del Colegio de Arquitectos del Estado de Jalisco al Consejo Consultivo para la gestión de la Villa Panamericana proyecto Alameda, así como al comité técnico de evaluación que coordina la CMIC, por no querer: “que se nos considere cómplices del crimen urbano que se viene gestando y está por consolidarse con el inicio de las obras, a pesar de las propuestas y observaciones vertidas por varios de los participantes en las mesas de trabajo y que finalmente se declare que el proyecto fue consensado(sic) y avalado por los organismos e instituciones que integran las mesas de trabajo”.

Todo esto refleja el manejo poco pulcro que caracterizó al proceso que traicionó la buena fe del alcalde tapatío, con un propósito cuestionable: imponer una  visión de ciudad que privilegia el objeto arquitectónico por sobre los aspectos históricos, socioculturales, contextuales y de mercado, bajo el dudoso supuesto de que esta clase de arquitectura es factor decisivo para el desarrollo económico de las ciudades;  visión que, aunque legítima, no fue siquiera medianamente consensuada con los ciudadanos.

De esta forma  surgieron más de una docena de diseños de edificios de autor aislados, protagónicos y costosos, en un sitio donde el sentir de los ciudadanos era otro distinto y la demanda habitacional se encuentra muy por debajo de las posibilidades económicas de los potenciales compradores, lo que acabó por llevar al fracaso la ocurrencia original, y dar vida a una propuesta racional, opuesta y contradictoria, penosa y cínicamente presentada,  ya que niega en forma contundente los conceptos arquitectónicos y urbanos originales que con tanto ahínco defendieron las autoridades hasta esos momentos, lo que cuestiona la capacidad y ética de algunos funcionarios.

Con el caso Vázquez Raña, quedó al descubierto  la razón fundamental por la que las autoridades se empecinaron contra toda lógica, a llevar a cabo el proyecto en prácticamente el corazón de la ciudad, en una zona cuyas características patrimoniales, de infraestructura y servicios urbanos, recomendaban justo lo contrario; en especial, debido al corto tiempo que se tenía para construir los edificios: me refiero a la existencia de un ambicioso proyecto urbano, que incluye además al museo Guggenheim y la llamada Puerta Guadalajara, que ha sido impulsado por las autoridades  mediante el obsequio de los bienes y recursos públicos a grupos inmobiliarios y fundaciones de marca extranjeros. Con los últimos dos casos, se repite, una vez más, la utilización de las universidades y los organismos colegiados por parte de los gobiernos, para convalidar la toma de decisiones en casos polémicos o cuestionables y confundir a la sociedad.

LoadingActualizando...

Imagen urbana en Av. Vallarta

Grupo Vite

Por Alejandro Ramírez Gasca

En las últimas semanas se han aparecido en los medios de comunicación diversas noticias relacionadas con el mejoramiento de la imagen urbana en Av. Vallarta, en las que se ha querido culpar a Vite arquitectura para los sentidos de los retrasos en la obra. En algunas notas aparece incluso que el Ayuntamiento está estudiando la posibilidad de proceder legalmente en contra de Vite por los trabajos que se tuvieron que realizar en cuanto a la sustitución de las obras Hidráulicas y Sanitarias que se encuentran debajo de las banquetas. En vista de que los medios de comunicación no han corroborado la veracidad de sus notas, queremos compartirles información relevante para conocer una versión más completa.

En las últimas semanas el DIRECTOR GENERAL DE SERVICIOS MUNICIPALES el Sr. Fernando Dessavre ha venido declarando en diferentes medios que el atraso en las obras de Avenida Vallarta es atribuido al proyecto arquitectónico y ejecutivo que nos fue encomendado.

Al respecto queremos puntualizar que a nuestra empresa Vite arquitectura para los sentidos S.C. le fue contratado, el 04 de noviembre del 2008, el “Proyecto de Mejoramiento de Imagen Urbana de Av. Vallarta” que, como su nombre lo indica, contempla solo la imagen exterior de la avenida. En la orden de trabajo que nos fue entregada por COPLAUR en el apartado K se lee: “Descripción y alcance: Ingeniería de la canalización subterránea de instalaciones. En esta etapa se elaborarán los cálculos y planos técnicos para la canalización subterránea de todas las instalaciones aéreas existentes”. El proyecto ejecutivo que nos contrataron sólo consideraba las instalaciones las que se encuentran en la superficie de la avenida, es decir: CFE, alumbrado público y Telmex. A nuestra empresa en ningún momento se le contrató algo relacionado con la redes hidráulicas y sanitarias. La decisión de sustituir estas redes fue tomada después de haber iniciado las obras y habrá que ver quien dio esa orden ya que muy probablemente lo hicieron sin tener proyecto ejecutivo. El Ayuntamiento no consideró sustituir las redes de agua y drenaje, a pesar de que así lo recomendamos, porque nos informaron que no contaban con los recursos para realizar dicha sustitución.

En virtud de lo anterior, en el catálogo de conceptos que entregamos, indicamos que las obras de demolición debían realizarse con maquinaria ligera y a mano para no afectar las redes de agua y drenaje antiguas. Lo cual evidentemente no se cumplió. En el catálogo de conceptos que nosotros entregamos como parte del proyecto ejecutivo de mejoramiento de imagen la obra tiene un costo estimado de 59.5 millones de pesos, sin considerar los costos indirectos, honorarios del constructor y obviamente sin la sustitución de red hidráulica y sanitaria. Desconocemos que conceptos se incluyeron en la licitación de la obra en virtud de que esta se licitó sin contar con el proyecto ejecutivo y tampoco se nos enteró de sus contenidos. De hecho la Dirección de Servicios Municipales licitó la obra el día 18 de Marzo del 2009 y Vite entregó el proyecto completo a OBRAS PÚBLICAS DE GUADALAJARA el día 31 de Marzo y la pregunta es ¿Con qué información licitaron la obra? Quién sabe.

Esto viola el artículo 44 del Reglamento de Obra Pública Municipal, el cual estipula que para contratar y ejecutar obra se deberá contar “con los estudios y proyectos ejecutivos de arquitectura e ingeniería verificados para su ejecución, normas y especificaciones de construcción, presupuesto y programas que se requieran”.

Con respecto al contrato que nos hicieron para la “Supervisión del Proyecto Arquitectónico” con fecha 13 de Julio del 2009 y que venimos realizando puntualmente, suponemos que nos involucraron debido a la falta de confianza hacia las capacidades de coordinación de Fernando Dessavre y los resultados hablan por si solos. Es cuestión de darse una vuela y observar la mala calidad, la poca supervisión, y la ausencia consecutiva de trabajadores en la zona que ha derivado en el una obra de poca calidad que difiere significativamente de lo establecido en el proyecto ejecutivo. Cabe destacar que nos contrataron para la supervisión un mes después de haber iniciado la obra, cuando la decisión sustituir la red de agua y drenaje y su ejecución ya habían sido realizadas. En relación a las supuestas modificaciones de proyecto que alude el Sr. Dessavre, estas corresponden a adecuaciones solicitadas por los vecinos de Av. Vallarta de manera directa a COPLAUR, y que tienen que ver principalmente con adecuaciones de los estacionamientos frontales, en virtud de algunos de ellos no contaban con la profundidad mínima de 4.20 mts. Sin embargo, es importante aclarar que estas modificaciones de obra no han tenido un impacto significativo en el costo final de la obra.De todo esto ha sido informado el H. Ayuntamiento de Guadalajara y tenemos los documentos que lo validan.

Es importante destacar que estamos en medio de una guerra política entre partidos y facciones de partidos que lo único que han logrado es impactar negativamente en los proyectos necesarios para esta ciudad y han manchado el trabajo de dos alcaldes. Algunos de los funcionarios implicados buscan usarnos como chivos expiatorios y “blanquearse las manos”, recurriendo a la desinformación para justificar sus falta de responsabilidad y hasta su incompetencia. Sabemos que mucha de esta gente ya no representa necesariamente a partidos políticos sino indistintamente a grupos de poder que tienen la capacidad de utilizar todo el aparato mediático y gubernamental que tienen a su alcance. Por este medio queremos dar nuestra versión de los hechos, la cual difícilmente leerán o escucharán en los medios de comunicación.

Agradecemos los llamados que hemos recibido en los últimos días, manifestando su preocupación por el caso, sobre todo de aquellos que nos han demostrado su estimación y aprecio, y que hoy siguen siendo amigos después de haber sido nuestros clientes, y saben del compromiso y calidad que ha caracterizado día con día nuestro trabajo.