
La vía expresss o Vía celestial
Por Juan Lanzagorta Vallín
(Este artículo fue publicado por el periódico La Jornada Jalisco el 19.06.2010)
Las megaestructuras, como la Vía Express, tienen la función de mejorar las condiciones de vida de la población y son necesarias para resolver los complejos problemas en que están inmersas las ciudades de nuestro tiempo. No obstante, es preciso reflexionar sobre la pertinencia y el impacto que tienen esta clase de estructuras en la ecología del planeta, en los usos y costumbres de las diferentes culturas, los derechos humanos y los aspectos éticos, políticos, económicos y sociales que implican. Asimismo es preciso reflexionar previamente sobre la destrucción de los viejos paradigmas que conlleva y la esperanza de los nuevos significados. Una megaestructura es pertinente siempre y cuando garantice un impacto social favorable para el mayor sector social, sea sustentable y sus beneficios sean de largo plazo.
De la propuesta gubernamental comparto las siguientes consideraciones iniciales:
1. El problema principal de movilidad de la ZMG se encuentra de norte a sur, y no de oriente a poniente que es el sentido de la vialidad propuesta por el gobierno.
2. Con dirección oriente-poniente la ZMG cuenta ya con el viaducto Lázaro Cárdenas, sobre el que las autoridades están por concluir la construcción del puente Pedro Matute Remus, que lo hará tan fluido como la Vía express.
3. De allí que la construcción de la Vía express, en el sentido oriente-poniente, sea una contradicción que genera dudas sobre las verdaderas intenciones de la iniciativa. La primera: el futuro del Valle de Tesistán, amenazado de ser urbanizado desde hace al menos un par de décadas.
4. A pesar de ser una iniciativa privada, la Vía express se erigirá sobre un espacio público, sea terrenal o aéreo (o celestial para el gobernador), que es de todos los mortales. No obstante, los beneficiados serán los menos y más poderosos de la sociedad. No es ético tampoco decir que por el hecho de existir esta vía celestial, mejorará el tránsito sobre la tierra, se generarán empleos, mejorará la imagen urbana (¿) y al gobierno no le costará un centavo; todo esto, además, es una falacia y demagogia.
5. Con esta iniciativa, se está privilegiando el transporte particular sobre el colectivo, lo que contradice los dichos del gobierno a pesar de que esta vía se encuentra incluida en el Plan integral de movilidad de la Zona metropolitana de Guadalajara (lo que no es garantía de nada), pues la prioridad de la metrópoli está en el sentido norte-sur.
6. Con esta iniciativa, el gobierno del bienestar está declinando sus obligaciones constitucionales.
7. ¿Por qué los involucrados no invierten en solucionar, bajo el mismo esquema u otro mejor que incluya el transporte colectivo, la avenida López Mateos? Esto sería congruente con las obligaciones del gobierno y hablaría bien de la responsabilidad social de los empresarios.
8. Valga recordar que durante finales de los años 80, un grupo de empresarios y ex-funcionarios, encabezados por el señor Víctor Flores Horta, promovieron un proyecto visionario y ambicioso que consistía en construir una vía similar pero con mayor sentido social, ya que incluía el transporte colectivo a partir del aeropuerto (monorriel o tren ligero aprovechando las actuales vías del ferrocarril) y, al menos, el desarrollo de la zona Chapultepec utilizando los terrenos del ferrocarril a lo largo de la avenida Washington, a partir de la cual se proponía abrir un nuevo paso a desnivel por la calle Naranjo para posibilitar una nueva arteria vial hacia el sur de la ciudad al conectarse con la avenida Cruz del Sur. Las gestiones con la Secretaría de Comunicaciones y Transportes de la ciudad de México y Guadalajara, estuvieron a punto de ser concretadas después de varios años; lamentablemente, el asesinato del político Luis Donaldo Colosio canceló esta posibilidad. ¿Conocen los autores de la Vía celestial este proyecto?
9. Bajo este esquema, los nodos principales previstos por la iniciativa gubernamental podrían ser aprovechados para construir las estaciones multimodales, bajo el respaldo de un plan maestro de desarrollo urbano de la zona afectada, relacionado con el correspondiente a la zona metropolitana.
Es evidente que, bajo las premisas actuales, esta megaestructura no tiene la intención rectora de mejorar las condiciones de la sociedad sino la de beneficiar a unos cuántos inversionistas.
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