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No fumar

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Imagen: No estás solo. ©Benjamín Luna Vela, 2011.

Benjamín Luna Vela es académico del ITESO.

 

 

 

 

 

 

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Jalisco Cómo vamos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Presentación de ¿Cómo nos vemos los tapatíos? Encuesta de Percepción ciudadana de calidad de vida en el área metropolitana de Guadalajara.
Jalisco Cómo Vamos, Observatorio Ciudadano de Calidad de Vida.

Palabras de María Guadalupe Morfín Otero
13/12/2011

 

Muy buenas noches; me alegra estar tan bien acompañada por tan buenos amigos como los dos Guillermos, de la Peña y García Oropeza,  José Luis Leal Sanabria,  Eduardo López Moreno, de ONU Hábitat —de quien fui vecina muchos años—, por Luis Aguilar, y por el mismo David Gómez Álvarez, caporal mayor del Observatorio Ciudadano de Calidad de Vida, auspiciado por la Fundación Álvarez del Castillo, Extra, A.C., y el Iteso, la Universidad jesuita en Guadalajara (aunque esté en mero Tlaquepaque).

Ya desde julio nos fueron presentados los prolegómenos de la Encuesta de Percepción ciudadana sobre calidad de vida ¿Cómo nos vemos los tapatíos? 2011. Y aunque como nueva criatura ya daba desde entonces patadas firmes en el medio local, ahora revela sus plenos colores y matices.  Se trata de un texto no sólo esperado y útil, sino necesario, para comenzar a mirarnos en estas gráficas y comenzar a hacer otras preguntas pertinentes, y a rellenar con ellas los pays en rebanadas y los tubitos a colores agregados que vayan definiendo qué tan a gusto estamos en esta urbe, o si de plano queremos irnos a Hostotipaquillo o La Peñita de Jaltemba o a la Isla del Padre o a Houston a dirimir nuestro destino.

26 cadáveres depositados bajo los Arcos del Milenio los días previos a la mayor feria cultural del continente, la FIL, serían motivo suficiente para decir “nos largamos a Mérida o a Querétaro”. Pero rellenando los pays y los tubitos, de las encuestas que vendrán, y de las futuras preguntas que el equipo coordinado por David, e integrado por Rebeca Bross Jaime, Rafael García Aceves, Víctor Armando Ortiz Ortega, Germán Petersen Cortés, entre otros, y por los Equipos Temáticos tan rica y pluralmente conformados por expertos y expertas, también habrá quien, por ese mismo trágico hallazgo diga: “ahora me quedo. Aquí es necesario plantarme para que nunca más vuelvan a hacer esto. Para que mis pasos, mi palabra, mis decisiones de cada día lleven a la posibilidad quizá no de ser felices –pues eso ninguno se lo puede garantizar a nadie-, pero sí a la certidumbre de haber hecho todo a mi alcance para merecer la felicidad.”

Para leer el discurso completo, haga click en Guadalupe Morfín. Jalisco Cómo Vamos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Guadalupe Morfín, David Gómez Álvarez, Luis Aguilar, José Luis Leal y
Guillermo García Oropeza. 
©JLV, 2011.

 

 

 

 

Derecho urbanístico

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por Francisco Javier Silva Castañeda
Subdelegado jurídico de la Procuraduría de la Protección al Ambiente delegación Jalisco y académico del ITESO
2/12/2011

En primer término deseo resaltar la atinada, oportuna e indispensable labor que realizaron los maestros Verónica Sánchez García y Luis Antonio Rocha Santos en el libro Introducción al Derecho urbanístico en México, publicado por la Editorial Trillas, al elaborar esta guía jurídica en materia urbanística que se presenta en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, en un momento donde la ciudad, y por ende la comunidad tapatía, al igual que muchas otras ciudades del país, está necesitada de información jurídica veraz, legítima y orientadora, para entender los graves problemas que en la actualidad enfrentan nuestras metrópolis, con el propósito de que los ciudadanos podamos exigir a nuestras autoridades las mejores decisiones públicas. Este documento nos permitirá reflexionar con certidumbre y apego a la legalidad sobre todas aquellas situaciones que, en materia de desarrollo urbano, modifican, día tras día, el entrono construido en el que nos desarrollamos.

Este libro, tiene el acierto de haber incluido hechos históricos que han trascendido en el Derecho urbanístico actual; los lectores se sorprenderán, al igual que yo me sorprendí, cuando imaginen la época prehispánica bajo la misma lupa utilizada por los autores, para hacer referencia a los hechos que marcaron, en su momento, la organización comunal en las ciudades más importantes de México.

Por ejemplo, leyendo sobre Tenochtitlan, el lector pasará del Chimancalla (o agrupamiento de casas) o del Calpulli o Barrio, al campan o parcialidad (División territorial de las ciudades de la época) a través de las tlaxilacalli (calles). Podrá enterarse que las ciudades prehispánicas mantenían una organización urbanística acorde y pujante de acuerdo a las necesidades de su época; situación me obliga a preguntarme qué nos hace falta en las ciudades de hoy, para hacer las cosas adecuada y equitativamente, favorables para todos. Por fortuna, esta obra responde con creces este y otros cuestionamientos.

Los autores nuevamente aciertan cuando, con hechos históricos por todos conocidos pero no estudiados a través del lente del experto en materia urbanística, logran transmitirnos la importancia de las determinaciones legales que durante la Colonia se suscribieron en nuestro país, a partir d ela influencia europea y su particular forma de organizar y edificar las ciudades durante los siglos XVI al XVIII. Quién iba a imaginar, por ejemplo, que las Ordenanzas de Alfaro en 1612, establecidas con el objeto de mitigar la lamentable situación que los indios padecían por el maltrato español, serían una de las bases de doctrinales en los que muchos juristas se apoyarían para establecer lo que más tarde conoceríamos como la figura del Alcalde, hoy Presidente municipal, dentro de la organización político-social de la comunidad moderna.

No puedo dejar de señalar que lo cuidado de la redacción de los textos y la forma de expresar los conocimientos, datos y hechos auténticos por parte de los autores permiten recorrer, en pocos renglones, el tiempo del México independiente hasta nuestros días, identificando con acierto los conceptos, criterios, documentos, leyes y artículos que enmarcan la base jurídica del Derecho urbanístico del México actual.

En el capítulo segundo de la obra, los autores nos ilustran con conocimientos que, al ser abordados desde una perspectiva legal propia de las ciencias sociales y la investigación jurídica, adquieren un valor y relevancia distinta a la que tradicionalmente conocemos. Tales son los casos de términos como ciudad, población y habitantes, por citar tres de ellos. Es en este punto, donde los autores logran compenetrarnos en el mundo del entendimiento jurídico del Derecho urbano.

Para muchas personas, tratar de entender la teoría del urbanismo podría resultar tedioso y hasta infructuoso;”para esto están los juristas e investigadores”, dirían algunos. Sin embargo, este libro permite entender de una manera racional y asimilable para todos las bases teóricas que sustentan el conocimiento y, a su vez, dan motivo existencial de la legislación urbanística. En este sentido, sería interesante que este esfuerzo editorial llegue al Congreso del Estado así como a nuestros regidores municipales para que mejoren la toma de decisiones en materia urbana, que mucha falta nos hace.

La parte del libro que me pareció particularmente inspiradora, capítulo 3, es la relacionada con el marco constitucional del derecho urbanístico en la que Verónica Sánchez García y Luis Antonio Rocha Santos terminan aterrizando con la visión garantista de esta importante ciencia del Derecho público. Quienes nos desarrollamos profesionalmente en el mundo del litigio, tanto en la vía administrativa como civil y penal, en ámbitos relacionados con el Derecho urbanístico, encontraremos en este texto un cúmulo de elementos legales y de racionalidad jurídica para soportar nuestras argumentaciones en los procesos.

Por esto, estoy convencido que no solamente estamos frente a una obra de utilidad académica, sino también frente a una guía para el óptimo desarrollo del trabajo procesal que, en materia ambiental, estamos obligados a mejorar los funcionarios públicos, abogados, litigantes, jueces y magistrados, en la aplicación de las reglas básicas de convivencia humana que garantizan el correcto desarrollo de la sociedad. Así, me parece que de haber leído este libro los constructores de la Villa Panamericana, ésta se hubiera edificado en otro lugar y bajo otros conceptos urbanísticos, y el puente Matute Remus sería una obra con menos lustre pero más funcional y menos costosa.

La sistematización del Derecho urbanístico que los autores han realizado, nos permite con ubicar los contenidos de la legislación urbana vigente, y nos invita a reflexionar propositivamente para fomentar los cambios, mejoras y actualizaciones que las ciudades de hoy nos demandan, en especial, el cumplimiento de la normatividad para acabar, de una buena vez, con la corrupción, ese horrible fantasma y flagelo social que, tanto en el ámbito público como en el privado, se presenta recurrentemente.

Los interesados en general, encontrarán en este libro los elementos básicos para entender las disposiciones normativas actuales y la importancia de su aplicación y cumplimiento, así como, el valioso papel que el ciudadano organizado tiene en la toma de decisiones urbanas. Cabe mencionar que los autores hacen también sendos razonamientos jurídicos dedicados al análisis de la legislación urbanística del estado de Jalisco y su ley complementaria.

Aunado a la pluma jovial, femenina y novedosa de la doctora Sánchez García, encontramos el peso de la experiencia litigiosa del maestro Rocha Santos, aunque ello —no puedo dejar de mencionarlo— me hubiera gustado que se sumara a esta importante sintaxis argumentativa aportando algunos casos de estudio que muy seguramente se encuentran en el acervo profesional del propio magistrado Rocha Santos. A lo mejor, la editorial Trillas ya nos tiene preparado un manual de derecho procesal urbanístico o de clínica de derecho urbano, con lo que, sin duda, nos sorprendería una vez más.

Finalmente, no quiero dejar de mencionar que, en cada “Resumen de lo Aprendido” al final de cada capítulo, se otorga, a quienes también nos dedicamos a la docencia, un bagaje sensacional para el abordaje de los temas en las aulas, por su magnífica síntesis.

Con esfuerzos como el realizado en este libro y, en especial, con la aplicación de sus conceptos, podemos cambiar el rumbo y mejorar nuestros niveles de convivencia en las megalópolis. Recordemos que en los próximos treinta años, el 90% de la población vivirá en las grandes ciudades como Guadalajara y la Ciudad de México. Con este libro de obligada lectura podremos entender mejor y de forma más amplia y diferente a la ciudad.

Gracias por haberme invitado a presentar este magnífico libro.

 

 

 

 

 

 

 

FIL. © JLV, 2011

Ciencia, filosofía y nuevos paradigmas

 

 

 

 

 

 

 

 

© JLV, 2011.

 

Por Rosa María Castillero e Irving Gerardo Monroy

 

1. Introducción

Pareciera ser que, hoy en día, el debate sobre la distinción entre ciencia y filosofía pudiera resultar trivial, no obstante no lo es, como tampoco lo es el debate establecido entre la distinción de arte-arquitectura, arte-diseño y lo que podemos llamar el carácter científico de las ciencias sociales. Esto es debido a que la tenue línea que separa las distintas disciplinas, en ocasiones confunde las fronteras.

La forma en que comprendimos la ciencia debido a la fuerte tendencia marcada por el Positivismo, nos llevó a concebir a la ciencia como un camino irreductible para comprender la realidad o peor aún, en términos de la filosofía idealista, para comprender la verdad.

Son tantos los discursos serios de filósofos que establecen de modo explícito o implícito el paralelismo entre realidad y verdad, que como dice en uno de sus textos Jorge Luis Borges: “Tantos siglos de idealismo no han dejado de influir en la realidad”, haciendo una alegoría poética viperina; por un lado nos conduce a pensar que la realidad se fuerza, doblándose hacia lo imaginario y por otro nos dice que las reiteraciones nos hacen concluir en su sentido. Así, hemos visto, en ocasiones sin distinguirlo, cómo verdad y realidad se funden en un mismo sentido. Para Russell (1959), la verdad no es un criterio, sino una propiedad de los juicios o de las creencias. No existe una “marca de fábrica” de la verdad, sino que lo importante es estudiar la naturaleza de las cosas a las que atribuimos “verdad” o “falsedad”. La verdad tampoco le parece ninguna característica específicamente humanizadora, sino más bien una relación externa, la cual está más aparejada a una categoría lógica. Por ello hemos preferido utilizar para este trabajo la noción de naturaleza de las cosas, que quizá defina con mayor precisión sus características esenciales en los temas que aquí nos ocupan.

(Para leer o descargar el texto completo, haga click  aquí o en el icono.)

 

 

 

 

 

 

 

© JLV, 2011.

Vivienda y legislación

 

 

 

 

 

 

 

 

Casas en Comala. ©JLV, 2010

 

Por Francisco Álvarez Partida
Investigador del ITESO
25/11/2011

A nivel jurídico internacional la vivienda ha sido incluida en el Art. 25 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que dice a la letra: “Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios” (1).

Por su parte, la asamblea General de las Naciones Unidas adoptó el Pacto Internacional de los Derechos Económicos Sociales y Culturales (PIDESC)(2), dejando en claro, en su artículo 11, que: “Los Estados Partes en el presente Pacto reconocen el derecho de toda persona a un nivel de vida adecuado para sí y su familia, incluso alimentación, vestido y vivienda adecuados, y a una mejora continua de las condiciones de existencia.”

Sobre este artículo, el Comité de Derechos Económicos Sociales y Culturales (CDESC) ha hecho algunas observaciones, entre las que cabe señalar las dos siguientes: (3)

Observación general 4, No. 6. “El derecho a una vivienda adecuada se aplica a todos, aun cuando la referencia ‘para sí y su familia’ supone actitudes preconcebidas en cuanto al papel de los sexos y a las estructuras y actividad económica que eran de aceptación común cuando se adoptó el Pacto en 1966, esa frase no se puede considerar hoy en el sentido de que impone una limitación de algún tipo sobre la aplicabilidad de ese derecho a las personas o los hogares en los que el cabeza de familia es una mujer o a cualesquiera otros grupos. Así, el concepto de ‘familia’ debe entenderse en un sentido lato. Además, tanto las personas como las familias tienen derecho a una vivienda adecuada, independientemente de la edad, la situación económica, la afiliación de grupo o de otra índole, la posición social o de cualquier otro de esos factores”.

Observación general 4, No. 7. “El derecho a la vivienda no se debe interpretar en un sentido estricto o restrictivo que lo equipare, por ejemplo, con el cobijo que resulta del mero hecho de tener un tejado por encima de la cabeza o lo considere exclusivamente como una comodidad. Debe considerarse más bien como el derecho a vivir en seguridad, paz y dignidad en alguna parte (…) Exige que el término ‘vivienda’ se interprete en un sentido que tenga en cuenta otras diversas consideraciones, y principalmente que el derecho a la vivienda se debe garantizar a todos, sean cuales fueren sus ingresos o su acceso a recursos económicos (…) No se debe entender en sentido de vivienda a secas, sino de vivienda adecuada”.

El Comité considera que, aún así, es posible identificar algunos aspectos de ese derecho que deben ser tenidos en cuenta a estos efectos en cualquier contexto determinado. Entre esos aspectos figuran los siguientes:

a) Seguridad jurídica de la tenencia; b) Disponibilidad de servicios, materiales, facilidades e infraestructura; c) Gastos soportables; d) Habitabilidad (En el sentido de poder ofrecer espacio adecuado a sus ocupantes y protegerlos del frío, la humedad, el calor, la lluvia, el viento u otras amenazas para la salud, de riesgos estructurales y de vectores de enfermedad, debe garantizar también la seguridad física de los ocupantes); e) Asequibilidad; f) Lugar (la vivienda adecuada debe encontrarse en un lugar que permita el acceso a las opciones de empleo, los servicios de atención de la salud, centros de atención para niños, escuelas y otros servicios sociales. De manera semejante, la vivienda no debe construirse en lugares contaminados ni en la proximidad inmediata de fuentes de contaminación que amenazan el derecho a la salud de los habitantes); g) Adecuación cultural (la manera en que se construye la vivienda, los materiales de construcción utilizados y las políticas en que se apoyan deben permitir adecuadamente la expresión de la identidad cultural y la diversidad de la vivienda. Las actividades vinculadas al desarrollo o la modernización en la esfera de la vivienda deben velar por que no se sacrifiquen las dimensiones culturales de la vivienda y por que se aseguren, entre otros, los servicios tecnológicos modernos).

Es importante destacar que esta última observación describe las características o aspectos que debe cubrir la vivienda.

A nivel jurídico nacional el artículo 1º Constitucional se modificó para incluir los Derechos Humanos: “En los Estados Unidos Mexicanos todas las personas gozarán de los derechos humanos reconocidos en esta Constitución y en los tratados internacionales de los que el Estado Mexicano sea parte”.

El Art. 4to., garantiza nuestro derecho a tener una vivienda: “Toda familia tiene derecho a disfrutar de vivienda digna y decorosa. La Ley establecerá los instrumentos y apoyos necesarios a fin de alcanzar tal objetivo.”(4)

La ley principal que tenemos en esta materia es la Ley de vivienda (5) que en sus tres primeros artículos menciona:

Art. 1. Tiene por objeto establecer y regular la política nacional, los programas, los instrumentos y apoyos para que toda la familia pueda disfrutar de vivienda digna y decorosa. La vivienda es un área prioritaria para el desarrollo nacional.

Art.2. Se considerará vivienda digna y decorosa la que cumpla con las disposiciones jurídicas aplicables en materia de asentamientos humanos y construcción, habitabilidad, salubridad, cuente con servicios básicos y brinde a sus ocupantes seguridad jurídica en cuanto a su propiedad o legítima posesión y contemple criterios para la prevención de desastres y la protección física de sus ocupantes ante los elementos naturales potencialmente agresivos.

Con respecto al Art. 4 Constitucional y al Art. 1 de la Ley de Vivienda, cabe hacer las mismas observaciones que se hacen a nivel internacional. Así, debemos entender el término “familia” en su sentido más lato, ya que ahora las familias son familias extensas en las que también se incluyen los padres, los hijos u otros parientes, o están reconstituidas por personas que no tienen ningún parentesco, o donde la jefatura es femenina (6) u ocupada por personas del mismo sexo, etc., lo cual se ve matizado como puede observarse en el Art. 3 de la Ley de Vivienda.

Art. 3.- Las disposiciones de esta Ley deberán aplicarse bajo principios de equidad e inclusión social de manera que toda persona, sin importar su origen étnico o nacional, el género, la edad, la discapacidad, la condición social o económica, las condiciones de salud, la religión, las opiniones, las preferencias o el estado civil, pueda ejercer su derecho constitucional a la vivienda.

De la Ley de Vivienda se desprende nuestra Política Nacional de Vivienda, el Sistema Nacional de Vivienda y el Sistema Nacional de Información de Indicadores de Vivienda; esta misma ley, establece la creación de la Comisión Nacional de Vivienda y el Consejo Nacional de Vivienda; asimismo, que los programas y las acciones de Vivienda se traten de forma transversal por una comisión intersecretarial presidida por el ejecutivo conformado por: I. Desarrollo Social, II. Hacienda y Crédito Público, III. Medio Ambiente y Recursos Naturales, IV. Energía, V. Economía, VI. Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación, VII. Comunicaciones y Transportes, VIII. Educación Pública, IX. Trabajo y Previsión Social, X. Salud, y XI. Reforma Agraria.

Otra de las leyes en materia de vivienda con la que contamos es la Ley General de Asentamientos Humanos que en su Artículo 1º dice que su objeto es: “I.- Establecer la congruencia de la Federación, de la entidades federativos y los municipios, para la ordenación y regulación de los asentamientos humanos en el territorio nacional.
II.- Fijar las normas básicas para planear y regular el ordenamiento territorial.”

En nuestra entidad, también contamos con el Código Urbano para el Estado de Jalisco, que en su artículo 1º dice: “El presente código se expide con el objeto de definir las normas que permitan dictarlas medidas necesarias para ordenar los asentamientos humanos en el Estado de Jalisco y estableceradecuadas provisiones, usos, reservas y el ordenamiento territorial, a efecto de ejecutar obras públicas yde planear y regular la fundación, conservación, mejoramiento y crecimiento de los centros de población,conforme a los fines señalados en el párrafo tercero del artículo 27 y las fracciones V y VI del artículo 115de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos” (7).

Regresando a nuestra Constitución, el artículo 27 afirma que:“La nación tendrá en todo tiempo el derecho de imponer a la propiedad privada las modalidades que dicte el interés público, así como regular, en beneficio social, el aprovechamiento de los elementos naturales susceptibles de apropiación (…) En consecuencia, se dictarán las medidas necesarias para ordenar los asentamientos humanos y establecer adecuadas provisiones, usos, reservas y destinos de tierras, aguas y bosques, a efecto de ejecutar obras públicas y de planear y regular la fundación, conservación, mejoramiento y crecimiento de los centros de población” (8).

En 1982 y 1999 se modifica el Art. 115 dándole más autonomía a los Municipios.
En su sección V. dice “Los municipios, en los términos de las leyes federales y estatales relativas, estarán facultadas para:

a) Formular aprobar y administrar la zonificación y planes de desarrollo urbano municipal.
b) Participar en la creación y administración de sus reservas territoriales.
c) Participar en la formulación de planes de desarrollo regional.
d) Autorizar, controlar y vigilar la utilización del suelo.
no agua, no seguridad nacional, como las redes del agua, redes eléctricas,
e) Intervenir en la regulación de la tenencia urbana de la tierra.
f) Otorgar licencias y permisos para construcciones.
g) Participar en la creación y administración de zonas de reserva ecológicas.

Pero si bien la federación no puede intervenir en las normas municipales, éstas deben estar en congruencia con las leyes federales y las estatales.

Las modificaciones anteriores afectan indirectamente las políticas nacionales de vivienda. Al respecto, el abogado Víctor Ramírez (9) comenta que, “el gobierno federal ha ido desarticulando sus estructuras administrativas, instituciones jurídicas, instrumentos fiscales y financieros, perdiendo presencia en la formulación y conducción de las políticas que le dieran coherencia a la planeación nacional, regional y metropolitana de los asentamientos humanos, cada secretaría de Estado con acciones relativas a la vivienda armó su torre de Babel; por su parte los Estados no terminan por definir su papel y compromisos (…) Se la pasan litigando o restando facultades a los municipios sin encontrar o asumir los espacios y tareas que deben realizar”.

A los municipios se les pasó la administración urbana, y si bien éstos son la célula del cuerpo gubernamental más cercana a la sociedad, tienen una alta politización que dura tres años y son también el eslabón más débil en cuanto a la vivienda. También existen diferencias de condiciones económicas entre los municipios que no están diferenciadas y que fueron olvidadas al darles mayor autonomía política, con lo que se perdió la oportunidad de correlacionarlas en lo económico.

También menciona que: “El ejercicio expropiatorio para adquirir reserva de suelo es un músculo perdido que ningún político usa (…) Somos pobres y desperdiciamos, arrasamos con zonas ecológicas buenas” para la agronomía o por su biodiversidad para construir vivienda. Asimismo, permitimos que nuestra vivienda se asiente en zonas de riesgo o en zonas muy contaminadas.

Nos falta una mayor comunicación entre los diferentes actores directos e indirectos en materia de vivienda, no hemos logrado construir ni consolidar esquemas de federalismo solidario y compartido, mediante la acción concurrente y coordinada de los distintos niveles de gobierno.

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REFERENCIAS
1. Declaración Universal de los Derechos Humanos. http://www.cinu.mx/onu/documentos/declaracion-universal-de-los-d/
2. http://www.nacionesunidas.org.mx/onu/documentos/pidesc.htm
3. Incidehttp://www.observatoriopoliticasocial.org/index.php?option=com_content&view=category&layout=blog&id=37&Itemid=105
4. Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/1.pdf
5. Ley de vivienda, http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/LViv.pdf
6. Enriquez, Rocío, entrevista FAP.
7. Código Urbano del Estado de Jalisco http://www.ameca.gob.mx/web/files/transparencia/51.pdf
8. Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/1.pdf
9. Ramírez, Victor en Ponencia y notas de FAP, “Legislación urbana”, IV Reunión Estatal de Vivienda Jalisco 2011.

Luz y color en arquitectura

 

Tlacotalpan, Veracruz, 2011

Casas en Tlacotalpan, Veracruz

Imágenes de Tlacotalpan, Veracruz: ©JLV, 2011

 

Por Rafael Barajas
Académico del ITESO
23/11/2011

 

En el lenguaje de la arquitectura, uno se introduce al mágico y misterioso mundo de las historias contadas con imágenes; la ontología de una película es el transcurrir de la fotografía, del movimiento secuencial que nos cuenta una novela, una parodia o un cuento fantástico, que se ve con la vista pero que se disfruta con la mirada del observador que recorre memorias, connotaciones o referencias emocionales…, intelectuales hasta la sorpresa o el aburrimiento. Son las venturas y desventuras de los productos diseñados para ser vistos. Algo similar ocurre en la arquitectura que nos va relatando, en un recorrido de percepción, una historia con referencia a la luz y al color.

Así, en primer término, descubrimos que una visión se compone de dos partes (como todo lo existente en este mundo dual y paradójico): una cosa es la sensación que se encuentra en el sentido de la vista y ejecuta el ojo, y otra distinta es la mirada. El ojo ve, pero la mirada lee con los elementos cognitivos y sensibles de la cultura del lector y del observador. En este punto, las apariencias jamás engañan, es el sujeto cognoscente el que mira a la apariencia con el cristal de su cultura; por lo que es él, en todo caso, quien se engaña con su propio cristal cultural. El ojo es receptor de sensaciones luminosas que nos llevan desde la oscuridad hasta el deslumbramiento visual. La mirada, son acciones; como revisar, leer, escudriñar, exigir y contemplar. En esto consiste la importancia de saber observar.

Con respecto a la información retenida por la mirada, esta es valorada por quien mira para responder a través de las emociones: me gusta o no me gusta; esto significa que los estímulos en la retina y su valoración aplicada en la experiencia, así como la actitud del que mira hacia ella, provocan una respuesta placentera o de aversión.

Es en este punto de la luz que se manifiestan los colores básicos y puros (algo difícilmente de lograr en los materiales físicos): el rojo, el azul y el amarillo; sus mezclas tonales barren un espectro cromático que es donde se dan los colores secundarios: el púrpura, el verde y el naranja.

Entre la luz y el color, se encuentra la relación entre el punto de atención y el fondo. Cuando se distrae la mirada, el punto de atención se difumina, esto es, se pierde la capacidad de observar un punto u objeto especifico y se vuelve a barrer la mirada una y otra vez hasta lograr el control y ubicar el punto de atención. Esto, no es extraño que ocurra en la arquitectura y mucho menos en la mexicana que está ávida de color y provocación visual. En esta arquitectura, no se escatima el manejo del color. Esto se puede constatar en las obras arquitectónicas populares, como en Tlacotalpan y Veracruz, o de Luis Barragán y Teodoro González de León, entre otras.

El juego de la luz y el color aplicados en los muros dan la palabra al lenguaje y significación a la arquitectura; además, señalan e indican, al valorar sus elementos, la forma y la función del objeto arquitectónico.

Los colores, contienen poder debido a que generan una reacción física ante la sensación que nos producen, independientemente del gusto o disgusto que experimentamos hacia ellos. En cada persona provocan una reacción totalmente diferente e inconsciente, debido también a diversas asociaciones que tienen relación con la naturaleza. Los colores son utilizados en ciertos edificios según el uso que se quiera estimular en las personas. Por ejemplo, amarillos y naranjas, para los restaurantes como un estímulo al apetito; verdes, para los hospitales, como sedante y relajante; y fríos azules, para la publicidad dirigida hacia la tecnología y lo relacionado con lo psicológico, etc.

Una división de los colores pudiera ser la aparente temperatura, entre cálida y fría, que estos expresan desde el punto de vista psicológico. Los primeros están integrados por el amarillo, el rojo y el naranja; los segundos, por el verde, el azul y el violeta. Otra división de análisis de los colores pudiera estar basada en su cualidad de capturar los rayos solares: los colores claros se reflejan desde los objetos en que se encuentran aplicados, en tanto que los colores oscuros son absorbidos por los mismos objetos. A esto se debe, por ejemplo, que a los calentadores solares se les aplique el color negro y a los tanques de gas el blanco y el plateado. En cambio, el amarillo, por su alto contraste con el negro y las sombras, es útil para los señalamientos de tránsito; el rojo, para la señalética como lenguaje con connotaciones de peligro y sangre así como para representar las pérdidas económicas de una empresa; por su parte, los colores verdes se refieren a los productos orgánicos y así en general ocurre con el resto de ellos. Asimismo, los colores tienen poder de comunicación, pues son una referencia para las normas internacionales y un símbolo en algunas culturas: Frida Kalo, por ejemplo, acostumbraba decirle a Diego Rivera en forma poética: “Déjame ser esa mancha verde en tu mar rojo”. Y es que, el rojo, tiene un aspecto más vivo si tiene de fondo el verde; así, la complementación de los colores puede manejarse en proporciones para que no rivalicen y en efecto soporten y maticen a otro color. En efecto, el color tiñe la poesía de referencias emocionales, como lo es el uso del color azul para aludir a la melancolía o el rojo para la ira o el amarillo para la envidia: “Se puso amarillo de envidia”, dice el refrán popular.

Opuesto a lo anterior, en arquitectura el blanco representa la ausencia agresiva del color, en tanto que el negro significa la ausencia raramente utilizada; en especial, en ciudades como México caracterizadas por el uso policromado de su arquitectura o, como ocurrió en el Centro Histórico después del sismo del 95, de colores tierra o marrones cuyas combinaciones, a decir de sirios y troyanos, o bien generan una rivalidad agresiva entre colores o una sabia combinación que los complementa. Como lo hacen los grises al servir de fondo para resaltar los colores vivos. La armonía se obtiene cuando el estado emocional está satisfecho y en armonía con el estado de confort y bienestar. Los colores complementarios se remiten unos a otros. Estas reflexiones son una serie de referencias sobre lo que el ojo es capaz de producir en el ser humano, sobre su función en el arte en lo general y en la arquitectura en lo particular.

Finalmente, se sugiere al lector, recurrir a la obra de los arquitectos que han seguido la llamada Escuela Tapatía de Arquitectura a partir de la última etapa de la obra de Luis Barragán, en la que observarán, a través de la utilización creativa del color, un gusto y una educación visual singulares.

Notas:
La palabra azul proviene del árabe lazurd. En la etimología griega es ciano; el color es sacado del añil o índigo, planta indigofera. En griego el color rojo se denomina erythrós, por lo que derivan palabras bajo esta raíz lingüística. El rojo que se denomina a su vez magenta es derivado del color de la sangre derramada en una batalla en la localidad de Magenta, Italia. El amarillo en griego es icte, por lo que muchas palabras derivan de esta raíz (ictericia por el color de la piel de los enfermos).

 

Portal en Tlacotalpan, Veracruz

 

 

 

 

 

 

 

 

IV Reunión estatal de vivienda

 

IV Reunión de vivienda

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por Jorge Villagómez Fernández
Arquitecto urbanista y Académico del ITESO
11/11/2011

 

El pasado 9 de noviembre, en las instalaciones de la Expo Guadalajara, se realizó la IV Reunión y Premio Estatal de Vivienda, con la participación de La Mesa de Vivienda Popular de la Gran Alianza por Jalisco encabezada por los Sectores de vivienda y construcción, universidades, colegios y organismos ciudadanos, entre otros, y el Gobierno del Estado de Jalisco a través de la Inmobiliaria y Promotora de Vivienda de Interés Público del Estado (IPROVIPE).

El PROGRAMA consistió en tres ponencias magistrales con sus correspondientes paneles de discusión:

1ª. Conferencia: Barrios seguros comunidades socialmente sustentables, por el Dr. Rodrigo Salcedo de la Universidad Pontifica de Chile.
El conferencista expuso la importancia de tomar en cuenta las condiciones generales en la creación de nuevos barrios que pueden ser favorables o contrarios a la sustentabilidad social; factores como la distancia o el aislamiento espacial respecto de zonas urbanas consolidadas, pueden inducir al crecimiento del vandalismo y la inseguridad, es decir, el aislamiento socio-espacial puede ser un factor negativo en la búsqueda de la sustentabilidad social.
Panel 1: cinco especialistas discutieron las particularidades de algunos casos.
2ª. Conferencia: Gentrificación latinoamericana: Desafíos de estudio y acción para futuras políticas desSuelo y vivienda, por el Dr. Francisco Sabatini.
Esta charla, versó sobre las particularidades del proceso de gentrificación urbana, es decir, de aquellos proyectos de revitalización de vivienda cuyos antecedentes fueron zonas centrales de diversas ciudades de Europa, EEUU y L.A., que al haber sido acompañados de políticas adecuadas resultaron exitosos tanto desde el punto de vista económico y social, según opinión del ponente.
Panel 2: se amplió la reflexión al integrar otros factores no considerados por el ponente como fue el uso de recursos públicos (transferencia de dinero social al privado) y la expulsión de los habitantes originales por otros de un nivel socioeconómico superior. En otro momento, se analizó el caso de Guadalajara para interpretar sobre qué tan dispuesta está la sociedad local para asimilar cultural, legal y socialmente tal tipo de proyectos.

3ª. Conferencia: Legislación urbana, por el Lic. Víctor Ramírez Navarro.
El ponente ofreció una síntesis estructurada históricamente de la gradual inserción de leyes federales, estatales y municipales que conforman el actual marco legislativo del país en materia de desarrollo urbano.
Panel 3: los especialistas en la materia discutieron los avances alcanzados y enfatizaron las dificultades por superar en la aplicación de dicho marco legislativo y, particularizaron que el mayor reto a enfrentar para el caso de la Zona metropolitana de Guadalajara (ZMG) es lograr la coordinación del desarrollo urbano a escala metropolitana.
Síntesis
La nueva oferta de crédito para desarrollar vivienda vertical (3 a 4 niveles) en la ZMG ha generado esta reflexión que induce a revisar la eficiencia o no de los instrumentos actuales de planeación urbana, así como la necesidad de evaluar los impactos social y económico en el entorno urbano que pueda producir dicha iniciativa. Una acción de tal magnitud, de aplicarse de manera generalizada, modificará las densidades tanto de construcción como de población en determinadas áreas, por tanto, no deberán llevarse a cabo sin ser analizadas previamente las externalidades negativas que impacten el entorno urbano donde se ubiquen. Las propuestas deberán integrar acciones que mitiguen los efectos negativos que puedan causar en ámbitos como el equipamiento, los servicios, la infraestructura, la movilidad, etc., para que no sean un factor de pérdida de calidad de vida, sino mas bien, uno de mejora social.

Biblioteca pública Juan José Arreola

 

 

 

 

 

 




Biblioteca pública. Imagen: © JLV, mayo de 2011

Carta de Pepín Hernández Laos a Juan Manuel Durán, director de la Biblioteca pública del Estado de Jalisco, Juan José Arreola.

Distinguido Juan Manuel:

Muchas gracias por atendernos durante la visita que sostuvimos ayer a la Biblioteca pública,  Juan José Arreola, que tan asertivamente diriges.

Mis colegas arquitectos y yo quedamos gratamente sorprendidos por las instalaciones que nos mostraste y el trato claro, educado y profesional que tuvimos de parte tuya y de tu equipo, que nos explicaron con detalle cada una de las secciones a su cargo. En lo personal, la visita de ayer me ofreció una nueva luz de esperanza de que en Jalisco, y más precisamente en Guadalajara, pueden hacerse las encomiendas públicas bien y con alegría por la labor desarrollada. La organización que pude percibir en cada uno de los pisos que visitamos me causó la impresión de que la Biblioteca está verdaderamente avocada a su finalidad: el cuidado, la conservación de los libros y la producción del conocimiento.

 

 

 

 

 

 

 

Interior.  Imagen: © JLV, noviembre de 2011

En el diálogo que tuvimos, se hizo presente la exposición que Peter Drucker hace en su ensayo acerca de “La Sociedad Postcapitalista” de la verdadera función de las instituciones públicas, universidades y bibliotecas, para reunir a las personas a una interacción entre ellas para lograr una convivencia armónica en una sociedad del conocimiento. En este sentido, la exposición de proyectos que hiciste para lograr este objetivo me da una clara respuesta de que en la Biblioteca Pública tienen la intención de convertirse en un centro de convivencia en el conocimiento. También me pareció de suma importancia el cuidado que tienen de los archivos históricos, de muy diversos tipos. En este sentido, considero que sería muy importante la integración de los archivos históricos de Obras Públicas de la zona Metropolitana, sobre todo porque son documentos fehacientes y legales de la manera como la ciudad se desarrolla en el tiempo.

Presos del penal de Escobedo en Guadalajara. Imagen: © JLV, noviembre de 2011

Por último, te felicito por velar en la consecución de nuestra identidad social en el tiempo. José Vasconcelos decía que Pueblo sin Historia, carece de identidad.

Espero tener la oportunidad en un futuro próximo de contar con tu presencia en alguna de nuestras reuniones mensuales, para que continúes expandiendo el conocimiento de tan importante labor que desarrollan en la Biblioteca Pública.

Con agradecimiento y afecto,
Pepín

 

 

 

 

 

 

 

 

Eduardo Vázquez Baeza, Pepín Hernández Laos, Juan Lanzagorta Vallín, Javier Pagazaurtundúa, Ignacio Colín y Juan Manuel Durán, Director de la Biblioteca, noviembre de  2011.

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La Biblioteca pública del Estado de Jalisco Juan José Arreola se encuentra ubicada en Periférico Norte 1695, Colonia Los Belenes, C:p: 45100, Zapopan, Jalisco, México. Abrirá sus puertas al público a principios del año 2012.

7ª Bienal de arquitectura/Academia Nacional

 


 

 

 


 

 

 

Apartando lugar. Imagen:© JLV, 2011.


Discurso del arquitecto Francisco Covarrubias Gaitán, académico emérito y presidente nacional de la Academia Nacional de Arquitectura, con motivo de la entrega de premio de la 7ª Bienal de Arquitectura Jalisciense/Miguel Aldana Mijares.

Transcripción de Juan Lanzagorta Vallín
3/11/2011

Es un honor venir a Guadalajara, estar entre todos ustedes y recordar a Julio de la Peña, quien fundó el Capítulo Guadalajara de la Academia y fue nuestro presidente nacional.

Estimados amigos:

Estoy convencido que los arquitectos en el país estamos trabajando con gran vitalidad a pesar de las circunstancias adversas. Esta muestra de arquitectura es un ejemplo de ello, pues estamos viendo una serie de trabajos de una enorme calidad y seriedad profesional; creo también que el contenido de esta Séptima Bienal de arquitectura jalisciense, dedicada al ingeniero Miguel Aldana Mijares, es verdaderamente una enseñanza y un compromiso para los arquitectos y su producción en el país. Felicidades por este legado tan importante y significativo, cuyas obras ganadoras han sido seleccionadas por un jurado de calidad: todos hemos aprendido de Rafael Mijares Alcérreca a través del tiempo; conocemos su talento, sensibilidad y seriedad profesional. Todos admiramos también la obra de Francisco Serrano Cacho: una obra que trasciende nuestras fronteras y que ha sido reconocida internacionalmente, cuyo autor se encuentra en los albores de ser reconocido como uno de los grandes maestros de la arquitectura mexicana. Quiero agradecer también, la participación de los arquitectos Juan Carlos Name Sierra, Carlos Ramírez Cacho y Jorge Méndez Blake, quienes nos aportaron su experiencia, talento y universalidad.

Quiero decirles también que el contenido arquitectónico aquí presentado coincide con el esfuerzo que, junto con otras instituciones, estamos realizando en la Academia Nacional que se ha planteado reposicionar a la arquitectura como un fenómeno socio-cultural. Mi impresión es que, en Jalisco, este proceso se está llevando a cabo con gran impulso de lo que las obras expuestas es un magnífico ejemplo y reconocimiento a la labor de la arquitectura local, momento que aprovecho para informarles que, en días pasados se realizaron dos merecidos reconocimientos, uno  en honor de Pedro Ramírez Vázquez, al que asistimos, y otro que reconoce la labor de Teodoro González de León; además, dentro de unos días le será entregado el premio del Imperio Japonés a Ricardo Legorreta. Todo ello, nos honra como miembros de la Academia —como nos honran los trabajos aquí expuestos— en especial, por tratarse de tres de los más longevos miembros de nuestra institución, en la que tenemos más de veinte arquitectos mayores de ochenta años y cinco mayores de noventa. Esto nos habla de la nobleza de la profesión, ya que todos los arquitectos galadornados siguen trabajando de manera directa y comprometida con la sociedad y con su gremio.

No me queda más que felicitar a los ganadores del certamen: Paolino Di Vece, Benjamín Lara, Elías Rizo y a los despachos Water Point y MS Arquitectura; al jurado, por su talento y esfuerzo realizado que se vio favorecido, según nos comentó el arquitecto Juan Carlos Name, por la inesperada simbiosis que experimentaron en cuanto a la coincidencia de opiniones sobre las obras presentadas, hecho que nos habla de una búsqueda común sobre el rigor y la calidad de las obras que estamos empeñados en edificar los arquitectos, lo cual debe ser trasladado a otros eventos similares pues sabemos que es necesario establecer a nivel nacional unas bases y un seguimiento tales que nos permitan hacer que los concursos sean llevados con la seriedad con la que este jurado lo hizo. Este es un gran propósito que tiene la Academia y que esperamos concretizar.

Finalmente, quiero agradecerles a todos su presencia y reconocer a Víctor Lara, presidente del capítulo en Guadalajara de nuestra Academia, a Lilliane Ponce y Jenaro de Silva, el esfuerzo realizado; en especial, por  los resultados de esta Bienal que me parecen —y esto lo platicaba hace unos momentos con el arquitecto Víctor Lara—, meritorios de ser difundidos a través de la edición de un libro donde se incluyan, de ser posible, algunas referencias sobre las bienales anteriores; por nuestra parte, nos empeñaremos en realizar ese esfuerzo esperando poderlo lograr. Muchas gracias

Francisco Covarrubias Gaitán

Nota del editor:

Sobre la Bienal, el presidente del Capítulo Guadalajara de la ANA,  Víctor Lara Martínez, dijo: “Las obras expuestas, son obras realizadas en Jalisco. Creo que debemos mantener la confianza en nosotros mismos e impulsarnos para continuar aportando a la sociedad. Quiero decirles que en una justa como ésta no existen perdedores, pues todos ganamos al participar y compartir nuestros trabajos. Agradezco al jurado su imparcialidad y esfuerzo pues todos los trabajos concursantes están llenos de excelentes ideas y propuestas concretas.  Felicidades a todos.”

 

 

 

 

 

 

(Izq.) Víctor Lara Martínez y Rafael Mijares Alcérreca. Imagen:© JLV, 2011.

Asimismo, en este evento fue nombrado Miembro honorario de la Academia Nacional de Arquitectura Capítulo Guadalajara, el arquitecto Rafael Mijares Alcérreca, “por su sobresaliente trayectoria profesional y el apoyo incondicional que siempre nos ha brindado”, según lo manifestó el presidente del Capítulo, arquitecto Víctor Lara Martínez. El arquitecto Mijares, fue socio de Pedro Ramírez Vázquez y autor de diversas obras con motivo de las Olimpíadas México 68, entre otras.

Las obras presentadas en la  7ª Bienal de arquitectura Jalisciense/Miguel Aldana Mijares, estuvieron expuestas al público del  3 al 7 de octubre y, posteriormente, en el ITESO, la Universidad Jesuita de Guadalajara.

 

 

 

 

 

 

 

Rafael Mijares, Juan Lanzagorta, Francisco Serrano y Jenaro de Silva.


Sobre señalética

Señalética en Zapopan y anuncio en la Basílica. Imágenes: JLV, 2004.

Por Rodolfo Encarnación
Académico del ITESO

 
El objetivo de esta visita extraordinaria al Centro Histórico de Zapopan nos permite (a los profesores) proveer a los alumnos de una serie de apreciaciones y precisiones que éstos registran desde su propia perspectiva permitiéndoles, en base a esta experiencia, establecer los grados de sensibilidad y concienciación necesarios para sus futuras propuestas y proyectos.

Durante el trayecto y mientras caminábamos, fueron señalándose las características del entorno: la oportunidad de espacios desaprovechados, la diversidad de texturas y colores, las fachadas (algunas con mejor mantenimiento que otras), el uso del suelo, las áreas jardinadas y especialmente las diversas actividades de sus moradores. El arquitecto Petersen, vecino del lugar, describió, de manera amena, cómo algunos personajes daban o dieron vida a la colonia ofreciendo sus mercaderías cotidianas. En el lugar, existen casas con generosos terrenos y se vive tranquilamente en un entorno arbolado y de calles empedradas, lo cual tiene dos ventajas: por un lado reduce de manera natural el tráfico y la velocidad de los vehículos y, en otro sentido, permite la recarga de los mantos acuíferos en la época de lluvias sin pasar por alto la temperatura ambiental.

En relación a la señalética y anuncios publicitarios constatamos que no se tiene una norma que permita establecer orden y buen criterio para la instalación de los mismos. Existe no sólo aquí, sino en general, una anarquía y contaminación visual, producto del oportunismo y escasa o nula cultura del diseño.

La señalización vial en la zona —una práctica tan empírica en el fondo y tan redundante en la forma y la técnica de su utilización— ha evolucionado más tarde con la aplicación del principio de señalizar, atendiendo necesidades menos genéricas y más particulares de información instantánea. La proliferación de la movilidad social, de los servicios públicos y privados, y del sistema de consumo de libre concurrencia, llevaron el principio de señalizar a desarrollar programas para necesidades específicas que son el objeto de la señalética.

La movilidad social no se manifiesta solamente en las autopistas; la complejidad de la vida contemporánea no está presente exclusivamente en la circulación rodada y peatonal. Es la misma organización social, con sus instituciones, sus comercios y con la cantidad y variedad de servicios que ofrece, la que interpone una serie de «escenarios» sucesivos en la trama de la vida cotidiana, que los individuos están obligados a atravesar, a circular en ellos y realizar acciones y operaciones diversas, no siempre sencillas.

Así nace, por necesidad, una serie más evolucionada de sistemas de información y orientación en el espacio y en las cosas: la señalética. Estas necesidades son las que definen su naturaleza, sus características y sus funciones, las cuales se analizan tomando como referencia su práctica antecesora: la señalización vial. El paso de la señalización a la señalética, así como cada uno de sus dominios, es de hecho un fenómeno de la complejidad social —en su sentido más literal— y de la comunicación de informaciones, la cual deviene una necesidad cada vez más importante y, precisamente por eso, demanda soluciones de más en más sofisticadas.

Señalizar es poner señales improvisadas o prefabricadas al espacio o cosas, partiendo de situaciones conocidas a priori. Señalética es un lenguaje desarrollado de signos específicos y, a la vez, el conjunto de criterios para su concepción y aplicaciones cuya característica principal es la adaptación a problemáticas precisas, siempre relativamente diferentes. Si bien el sistema señalético se funda en la señalización (marítima, ferroviaria y vial sobre todo), la extiende y la adapta a muchos otros dominios, universalizándola.

Al contrario de la señalización, la señalética se ocupa de programas específicos para problemas particulares. El diseñador señalético, ¿va a hacer todos los centros comerciales iguales, todos los aeropuertos iguales, todos los bancos iguales de la misma manera que todas las señalizaciones viarias son iguales con independencia de cual sea su entorno? Si cada arquitectura crea un entorno propio (comparemos el aeropuerto de los Ángeles y el de la Ciudad de México) y se impone con una personalidad particular, ¿la simbología señalética debe discurrir al margen de esta personalidad por imperativos normativos o debe integrarse y formar parte de esta personalidad arquitectónica y ambiental? Como podrá verse, la respuesta no es simple y debe buscarse en las principales premisas de la señalética. La señalética debe identificar unos determinados lugares y servicios (primero externamente, y luego al interior) y facilitar su localización en el espacio arquitectónico, urbanístico, etcétera. Esta información debe permanecer abierta a las motivaciones y necesidades de los usuarios a cada instante. En todo caso, debe dejarlo en libertad de decidir utilizar o no estos servicios, cuáles y en que orden, ya que serán los de sus propias preferencias o urgencias. Cada lugar tiene una morfología o una arquitectura determinada, casi siempre preexistente al proyecto señalético o que ha sido concebida, en la gran mayoría de los casos, con independencia de la futura aplicación señalética. El problema se origina a causa de la división de las tareas (todavía el modelo taylorista) divididas en estapas, en las que la obra arquitectónica corresponde a la primera; la intervención del ingeniero y el ergonomista en la organización a la segunda fase y, a la tercera, al final, el diseñador señalético entra en escena. Esta escisión del conjunto en partes separadas es una de las primeras causas de desorden.

Por supuesto que al existir una estructura arquitectónica determinada en la mayor parte de los casos (casas antiguas), existe una notable distancia temporal entre la construcción del edificio o del conjunto y su adaptación a un servicio abierto al público. Readaptar un espacio a unos fines muy diferentes, constituye un problema serio no sólo por lo que se refiere al acondicionamiento y la organización de los servicios y el trabajo, sino porque la estructura morfológica del espacio expresa otra cosa muy distinta de lo que deberá expresar la información señalética que en él se ubica. Todas estas situaciones comportan en si mismas una notable ambigüedad para el usuario circunstancial y si la señalética no incorpora otra lectura del espacio de acción, otros datos de conocimiento, sería absolutamente difícil e incluso imposible desenvolverse en él.

Sintetizando los aspectos implícitos, señalaré que la adaptación de la señalética al medio, que es una premisa fundamental de esta disciplina y uno de los principales factores diferenciales por relación a la señalización, se diversifica en una serie de constreñimientos: el espacio, en el sentido más general del término; el espacio total y los espacios parciales en que éste se subdivide; la morfología arquitectónica o del entorno;la organización del espacio en función de los servicios que se prestan al público; las distancias de visión de los paneles señaléticos, que determinan su tamaño y contraste; la iluminación ambiente: luz natural y/o artificial, o ambas a la vez, y la imagen de marca del espacio objeto de tratamiento señalético. Por lo que se refiere a las premisas propias del sistema señalético, consideremos que la principal es la economía generalizada, en el sentido de la máxima simplicidad, tanto en el lenguaje señalético como en el número de paneles y los sistemas de técnicos de construcción y montaje.

En relación con el lenguaje señalético, es esencial la adecuada adaptación de los recursos informacionales a sus capacidades expresivas. Ciertos tipos de información requieren el código lingüistico, mientras otros transmiten con mayor eficacia por medio del código icónico. Ambos pueden reforzarse a su vez con el código cromático.

Finalmente, debe tenerse presente la existencia de unas normas internacionales precisas, que constituyen una parte importante del lenguaje señalético gracias a la extensión geográfica de su implantación y que, por eso mismo, deben ser respetadas.

 

 

 

 

 

 

 


(Izq.): Rodolfo Encarnación y Carlos Petersen asesorando
a los estudiantes del taller Cinco del ITESO.
Imagen: JLV, 2004.