Alejandro Mendo, Rafael López Rangel y Yolanda Bojórquez.
©JLV, 2012.
Texto preparado para la presentación del libro Modernización y nacionalismo de la arquitectura mexicana en cinco voces: 1925-1980 de Yolanda Bojórquez Martínez, Casa ITESO-Clavigero, Guadalajara, Jal., abril 27 de 2012.
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Por Alejandro Mendo
Para quienes sostenemos que el libro es un instrumento de conocimiento útil, de desarrollo personal y ―¿por qué no?― de cambio social, siempre será motivo de satisfacción asistir a la presentación de un nuevo título. En lo personal me siento distinguido al haber sido invitado por mi colega la doctora Yolanda Bojórquez Martínez a comentar su texto en el jardín de la noble arquitectura que Luis Barragán imaginó en lo que hoy es la Casa ITESO-Clavigero.
Modernización y nacionalismo de la arquitectura mexicana en cinco voces: 1925-1980 es un libro de Yolanda Bojórquez Martínez, académica del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO) ―la Universidad Jesuita de Guadalajara― recientemente publicado en conjunto por cuatro importantes universidades del país. La obra, editada por la Universidad Autónoma de Aguascalientes, la Universidad de Guadalajara, la Iberoamericana de Puebla y el propio ITESO, incursiona en un tema poco abordado aún entre especialistas e interesados en las humanidades: el estado de la teoría de la arquitectura en México; y sorprende constatar que este asunto se haya abierto paso entre el gusto del respetable pues en la pasada Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2011 resultó ser el título más vendido del stand universitario del ITESO que, por cierto,esos días hace circular algunos cientos de publicaciones.
Tomando prestado de la doctora Denisse Dresser Guerra el formato periodístico que ha acuñado para sus artículos semanales en la prestigiada revista Proceso, en esta reseña se comenta el texto de Bojórquez Martínez enlistando diez razones para leerlo.
1. Porque en materia de teoría e historia de la arquitectura nacional se escribe muy poco y se lee menos. Este tomo es un ladrillo más en el muro literario que se intenta levantar en materia arquitectónica. El trabajo amplía la reducida bibliografía disponible no en el análisis estilístico-formal de importantes arquitectos mexicanos ―sobran páginas de catálogos gráficos sobre edificios y proyectos― sino respecto del estudio de su obra teórico-conceptual cuyo listado de títulos es incipiente todavía.
2. Porque a través de un ágil ensayo la autora nos sorprende al desvelar a fondo los códigos profundos con que se estructura el pensamiento teórico y las claves conceptuales de algunos de los arquitectos más influyentes en el pasado reciente de México. Además, la investigación evidencia que en el país los arquitectos reconocidos edifican para grupos de intereses y poder muy fuertes nacionalmente: el estado, las élites y la iglesia.
3. Porque en el texto se explica cómo la arquitectura mexicana ha obedecido desde inicios delapasada centuria a tendencias estilísticas internacionales aplicadas acríticamente en el país, tal como ocurre hoy día. Las argumentaciones que enlista el libro vuelven a cobrar vigencia ante la predominancia de una nueva versión del estilo arquitectónico internacional ―minimalista y abstracto otra vez― retomado ahora masiva y sumisamente por los arquitectos mexicanos, igual que se hizo antes con la corriente funcionalista según demuestra la autora a lo largo de estas páginas.
4. Porque para este análisis de la realidad nacional la doctora Bojórquez inscribe a la arquitectura y su producción edificada en la esfera de las ciencias políticasy los estudios socioculturales―como tanto recomienda Juan Lanzagorta Vallín―conel propósito de recurrir a perspectivas innovadoras para entender las situaciones estructurales que condicionan la práctica constructiva en diferentes espacios y tiempos pero siempre en medio de conflictos ideológicos y juegos de poder.
5. Porque este libro aporta elementos clave para definir la nueva agenda para la teoría de la arquitectura mexicana dado que logra abstraer el estado actual de la reflexión disciplinar e identificar los principales retos conceptuales que enfrenta hoy el gremio: i) enunciar los procesos metodológicos que están en la base del acto proyectual de toda solución espacial,ii) recortar científicamente el campo de conocimientos disciplinares propios de la arquitectura, y iii) orientar la reflexión teórica sobre la práctica constructiva, cuestiones descuidadas actualmente y sin pronunciamiento definitorio a la fecha.
6. Porque la autora arriesga una definición original y propia de qué entender por teoría de la arquitectura ―una práctica reflexiva sobre los principios orientadores y acerca de los conceptos organizadores del ejercicio arquitectónico y su aporte sociocultural― que luego Bojórquez contrasta frente a anteriores proposiciones acuñadas por reconocidas plumas. En este ejercicio queda de manifiesto que todavía hace falta en México desarrollar un pensamiento arquitectónico crítico y original de alcance teórico-metodológico.
7. Porque nuestra académica explica convincentemente cómo a toda obra constructiva es inherente un conjunto de formas espaciales y lenguajes estilísticos correspondientes con posturas ideológicas y formaciones socioculturales identificables. Para el objeto estudiado éstas se derivan de las corrientes del pensamiento burgués, capitalista, industrializadoimperante en el periodo de estudio aderezado además con matices nacionalistas, modernizantes y racionalistas.
8. Porque el texto en comento ofrece una síntesis biográfica y de la producción edilicia de los cinco arquitectos de referencia (José Villagrán, Juan O’Gorman, Luis Barragán, Ignacio Díaz Morales y Pedro Ramírez Vázquez) muy útil para estudiantes de la arquitectura y para interesados en la evolución del arte y la cultura mexicanas del siglo XX, sobre todo, ahora que en muchos planes de estudio universitarios se han eliminado asignaturas de teoría e historia.
9. Porque el aparato metodológico con que Bojórquez analiza el discurso de los creadores estudiados está sólidamente cimentado en cuatro enfoques cualitativos pertinentes: i) la examinación enunciativa (quién habla); ii) la identificación relacional (de quién se habla y cómo); iii) la contextualización espacio-temporal (cuándo y desde dónde se habla); y iv) la explicitación ideológica (por qué se dice lo que se dice).
10. Porque de la lectura del texto se confirma la muerte e inutilidad de la crítica arquitectónica en México cuya lápida mortuoria ha sido desde el pasado siglo el absolutismo esteticista de una arquitectura comercial al servicio de la plusvalía inmobiliaria que en la copia lisonjera de modelos visuales en boga abandona la función social que se espera de todo profesional del hábitat como agente de cambio cultural.
Sobra decir que textos de este calado deben considerarse invitaciones a que nuevos investigadores y autores profundicen aspectos puntuales de lo aquí descubierto y arrojen nuevas luces acerca del tema analizado.Por último, debe mencionarse que este libro, como objeto, es una cuidada edición con tipografía accesible, con papel de calidad y peso, con una portada a prueba de uso rudo y maltrato además de un precio asequible que invita a adquirirlo.
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