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Unidos por una democracia global

 

Imagen: Ana Sofía S

Imagen:  Ulises FloresPonna FerroAna Sofia S
 y Shimri Zameret.

 

Movimiento de los Indignados

El 15 de Octubre, unidos en la diversidad, unidos por un cambio global, exigimos democracia global: gobierno global por el pueblo, para el pueblo. Inspirados por nuestras hermanas y hermanos en Túnez, Egipto, Libia, Siria, Bahrein, Palestina-Israel, España y Grecia, llamamos también por un cambio de régimen: un cambio de régimen global.

En palabras de la activista india Vandana Shiva, hoy pedimos reeemplazar el G-8 (que representa a las ocho economías más desarrolladas en el mundo) por toda la humanidad, el G-7 mil millones (cifra que alude al número actual de habitantes en el planeta).

Las instituciones internacionales no democráticas son nuestro Mubarak global, nuestro Assad global, nuestro Gadafi global. Incluyen el FMI, la OMC, los mercados globales, los bancos multinacionales, el G8/G20, el banco central europeo y el Consejo de Seguridad de la ONU.

Como Mubarak y Assad, admitirse que estas instituciones dominen la vida de los pueblos sin su permiso.

Todos nacemos iguales, ricos o pobres, mujeres u hombres. Todo africano o asiático es igual a todo europeo o americano. Nuestras instituciones globales deben reflejar esto, ser derrocadas.

Hoy, más que nunca, las fuerzas globales modelan la vida de los pueblos. Nuestros trabajos, salud, vivienda, educación y pensiones son controladas por bancos, mercados, paraísos fiscales, corporaciones y crisis financieras. Nuestro entorno es destruido por la polución en otros continentes.

Nuestra seguridad está determinada por guerras internacional y el comercio internacional de armas, drogas y recursos naturales.

Estamos perdiendo el control sobre nuestras vidas. Esto debe parar. Esto parará.

Los ciudadanos del mundo deben de tomar el control sobre las decisiones que les afectan a todos los niveles, desde lo global a lo local. Esto es la democracia global. Esto es lo que pedimos hoy.

Como los zapatistas mexicanos, decimos “¡Ya basta. Aquí el pueblo manda y el gobierno obedece!”. Como las plazas tomadas en España decimos “¡Democracia Real Ya!”. Hoy llamamos a los ciudadanos del mundo: ¡Globalicemos la Plaza de Tahrir! ¡Globalizemos la Puerta del Sol!

Las organizaciones, asambleas y escritores que apoyan el texto son:

General del Pueblo de la Asamblea Puerta del Sol-Madrid; Asamblea Popular de Londres; Asamblea del Pueblo de Buenos Aires; Asamblea del Pueblo de Sao Paulo; Asamblea del Pueblo de Vigo; la Red Popular de España; la Asamblea del Pueblo Boston; Ocupa Melbourne; ATTAC España; Francia ATTAC; War on Want-Londres; Resistencia Globaliza-Londres; Italia Uncut; Democracia Real Ya Internacional; Fundación Gaia; Londres Egality; Berlín Egality; Red del Instituto para la Democratización global.

Los escritores que suscriben el manifiesto son la periodista e investigadora canadiense Naomi Klein; la científica, filósofa y escritora india Vandana Shiva; el lingüista, escritor y analista político estadunidense Noam Chomsky; el escritor y periodista uruguayo Eduardo Galeano, así como el filósofo y analista político estadunidense Michael Hardt.

Al final del manifiesto, los organizadores ofrecen un correo electrónico para que las personas que lo deseen dejen sus comentarios o apoyen con su firma la declaración: G7billion@gmail.com, o en twitter @G7billion.

*Texto recuperado de:

Página de Facebook: http://www.facebook.com/pages/United-for-Global-Democracy/281998261825102
Twitter a través de la dirección: #globaldemocracy
http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2011/10/17/92113205-difunden-intelectuales-manifiesto-de-apoyo-a-los-indignados-1

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Francisco José Belgodere Brito

 

Modesto Aceves, Francisco Belgodere y Andrea Fellner.
Foto: JLV, 2011

 

Por Modesto Aceves

Hoy nos encontramos reunidos en Casa ITESO-Clavigero, un monumento artístico de la nación y propiedad del Iteso A.C., para reconocer la labor docente del arquitecto y doctor Francisco José Belgodere Brito quien ha dedicado 50 años de su vida a la educación y 31 años a la formación de arquitectos en esta casa de estudios.

El doctor Belgodere nació en su casa paterna, en el pueblo de San Ángel Tenanitlán, Distrito Federal, el 19 de marzo de 1938. Su educación Primaria, Secundaria y Preparatoria, corrió a cargo de los hermanos lasallistas en el Colegio Cristóbal Colón de la Ciudad de México. Cursó las carreras de Arquitectura e Historia en la Universidad Nacional Autónoma de México, así como la maestría y el doctorado en Historia en la misma universidad. Cuenta también entre sus estudios con un doctorado en Filosofía con especialidad en Historia del Arte Mexicano e Iberoamericano por la Universidad Complutense de Madrid, España.

Su interés por el patrimonio cultural inició a la edad de seis años cuando fue preparado para ser acólito por un tío sacerdote que era vicario en la parroquia de San Miguel Arcángel de la ciudad de México; parroquia cuyo edificio data del siglo XVII. Según cuenta el propio doctor, nunca podrá explicar cabalmente la fuerte impresión que le dio aquella hermosa construcción, causando un efecto muy positivo en él. Era como si el edificio le llamara a conocerle, recorriéndolo incluso a escondidas, sobre todo cuando los sacerdotes supieron que se perdía en todos los rincones del templo. Sucedió entonces que a los nueve años se cayó de una de las torres hacia la bóveda, a más o menos seis metros de altura. Afortunadamente no se mató, pero sufrió doce fracturas en una pierna. Con ello según dice, lleva la impronta de lo mucho que le atrae lo antiguo, en especial el arte y la historia.

Desde muy niño, se hizo muy aficionado a leer, sobre todo, temas de historia. En poco tiempo ya se le reconocía por sus conocimientos en historia de México, sobre todo del período virreinal, aunque sus lecturas incluían también la época prehispánica y el siglo XIX. Asimismo, Belgodere, gustaba de acercarse a la Edad Media, en la que con el tiempo logró convertirse en especialista, así como sobre otras épocas de su interés, ya que una cosa le iba llevando a la otra. Cuenta que en la secundaria se burlaban de él porque siempre llevaba un libro debajo del brazo o le veían leyendo a todas horas, por lo que tuvo que soportar bromas de los compañeros que incluso le quitaban los libros, llegando al extremo de quemar uno en su presencia.

Reconocido precisamente por esos conocimientos autodidactas, un buen día del año de 1961—en que aún cursaba la carrera de arquitectura en la UNAM—,  se enteró con sorpresa  de que una buena amiga suya de la infancia lo había recomendado para dar una clase para la que no encontraban profesor. Se trataba de la clase  Seminario de la Revolución Mexicana, a través de lo cual descubrió que, lo del magisterio, era su vocación: una actividad  a la que se volcó por el resto de  su vida. Poco tiempo después de esta primera experiencia,  inició sus estudios en la Facultad de Filosofía y Letras de la misma universidad y empezó a dar clases en la Escuela de Artes Plásticas de la Universidad Iberoamericana. Más tarde formó parte de un grupo de profesores que impartirían los llamados Cursos de Extensión Universitaria de la propia UIA, y guiarían excursiones por diferentes partes de la república, cosa que encabezaba el padre Ortolani, de la Compañía de Jesús.

Con el tiempo el doctor Francisco de la Maza (con quien mantuvo una relación de reconocimiento y aprecio mutuo) lo nombró su asistente para su cátedra en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, lo que le hizo pasar a ser profesor en la Escuela para Extranjeros de la misma UNAM, dependiente de la Facultad de Filosofía.  A partir del año 1967, la Dirección General del Profesorado de la UNAM  le otorgó una beca que concluyó en 1970. Como miembro del magisterio universitario, hizo algunos viajes por la República Mexicana,  Iberoamérica y Europa, para tomar fotografías con las cuales ilustrar sus clases de arquitectura y arte en general. A partir de 1975 fue becado por parte del gobierno español a través del Instituto de Cultura Hispánica y terminada ésta, se le otorgó otra por parte del Instituto Español de Migración, para hacer el doctorado en la Universidad Complutense de Madrid. Para ese entonces ya el 6 de julio de 1973 se había casado con María del Rosario Muradás Rodríguez, a quien cariñosamente llama Charo, con quien procreó en España a María Manuela. En España, el decano de la Facultad de Historia de la Universidad Complutense, don Manuel Ballesteros le pidió que impartiera conferencias, cosa que alguna vez hizo también don Enrique Marco Dorta, quien era el decano de la materia de Historia del Arte Virreinal Iberoamericano.

De regreso a México, fue reubicado en su antiguo puesto en la UNAM, donde por formar parte de un grupo de profesores a los que se llevaba por intercambio a otras universidades del país y del extranjero, lo enviaron a la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (cabe mencionar aquí que ya, en 1974, lo habían enviado a los Estados Unidos de intercambio). Posteriormente  le tocó venir a la Universidad Autónoma de Guadalajara y decidió quedarse a vivir aquí de manera permanente en esta ciudad por encontrarse aquí sus padres ya muy mayores.

Sus anteriores vínculos jesuitas lo motivaron a incorporarse al ITESO en donde ha permanecido a lo largo de estos treinta y un últimos años, siendo distinguido como padrino de varias generaciones y dándose a querer entre sus alumnos que le han manifestado diversas muestras de cariño y atenciones, aunque como él dice, “por como está el mundo siempre habrá algunos que no me  puedan ver.” Y al mismo tiempo que impartía cátedra en la Universidad Jesuita de Guadalajara, lo hacía en la Universidad del Valle de Atemajac y en la Maestría en Restauración de la Universidad de Guadalajara;  y desde 1986 ha impartido la clase de Arte Sacro y Filosofía de la estética a los frailes franciscanos de Zapopan.

Don Francisco, se ha dado tiempo para dedicarse también a escribir, siempre consciente de que ya es tiempo de devolver a los demás algo de lo que se le dio. Su  primer libro fue su tesis de licenciatura en la Facultad de Filosofía y Letras, publicado por el Instituto de Investigaciones Estéticas de la propia UNAM, intitulado: El retablo de San Bernardino de Siena, en Xochimilco, D.F. Estudio formal y simbólico religioso. Después siguieron: El convento de El Carmen de San Ángel, D.F., Ed. Comisión Nacional de Arte Sacro; Curso vivo de historia de Michoacán, Tomos I y II, Ed. Fímax, Editores; Catálogo de construcciones artísticas civiles y religiosas de la ciudad de Morelia, publicado por la UNAM, la Universidad Nicolaíta y el Gobierno de Michoacán, realizado junto con Esperanza Ramírez; Obispos mexicanos del siglo XX, Editado por Libros Católicos y El espíritu lo guió. Anecdotario de la vida del beato Rafael Guízar y Valencia. Ed. Libros Católicos.

Escribió también la monografía de El teatro Degollado, de la que se han editado 4 re-impresiones realizadas, las dos primeras, por el Instituto Jalisciense de Bellas Artes; la tercera por el Gobierno de Jalisco y la cuarta por  el Ayuntamiento de Guadalajara.

Otros libros escritos por Francisco Belgodere, algunos de los cuales cuentan con varias re-impresiones, son los siguientes:

Testimonios de Fe. Fundice Occidente; Personajes ilustres de Jalisco. Ed. Gobierno de Jalisco; Prólogo y notas a la Historia de la conquista de México de Antonio de Solís y Rivadeneira. Ed. Historia 16, Madrid; El mural de Zapopan. Ed. Ayuntamiento de Zapopan; El antiguo hospital de El Refugio de Tlaquepaque. Ed. Congreso del estado de Jalisco; El convento de Santa Teresa de Guadalajara. Ed. Congreso del estado de Jalisco; Ética para todos. Ed. Congreso del estado de Jalisco; Sucinta noticia sobre la historia de la música iberoamericana. Ed. Particular; Historia y geografía de Guadalajara; Ruta franciscana de Zapopan. Ed. Secretaría de Cultura del gobierno de Jalisco; Pedro Moreno, el héroe del Fuerte del Sombrero. Ed. Secretaría de Cultura del Estado de Jalisco. Y en la actualidad espera en prensa el título: Teatros centenarios de Jalisco (Degollado, Rosas Moreno y Atequiza) que será editado por la Secretaría de Cultura del Estado de Jalisco. Asimismo, ha escrito cientos de artículos periodísticos de opinión y de temas afines a su profesión en el semanario “Por Escrito” de Guadalajara, en diversos diarios de esta ciudad y en revistas nacionales y extranjeras y coordinado la edición de varios libros que no son de su autoría. Fundó y dirigió la revista de “Fundice Occidente”.

A partir de 1995, inició su trabajo en el sector gubernamental ocupando diferentes puestos de dirección, tanto en la Secretaría de Cultura como en la Secretaría General de Gobierno y en los ayuntamientos de Guadalajara y Tlaquepaque. A lo largo de veintidós años ininterrumpidos, mantuvo un programa de radio en la emisora Radio Metrópoli de Guadalajara, cada ocho días, con temas alusivos a la cultura de México. Entre sus obras de restauración se cuentan: El retablo de Xochimilco; El Carmen de San Ángel; El Carmen de Salvatierra (1ª. Etapa); El Carmen de Orizcaba (1ª. Etapa); La Profesa, D.F. (1ª. Etapa); La Santísima, D.F. (1ª. Etapa). Su altruismo se constata de manera especial al revisar que sirvió como chofer voluntario en la Cruz Roja del D.F., haciendo guardia por varios años, cada ocho días y durante días especiales del año.

El doctor Belgodere ha sido una persona muy inquieta toda su vida. Hombre de Dios, profundamente religioso, casi monacal. Melómano empedernido que gusta de la carpintería y la mecánica automotriz. Amante de los Mercedes Benz y de los buenos autos. Siempre ha cuestionado la historia oficial y ha buscado reivindicar a aquellos personajes que, como él dice, tienen leyenda negra. Ha procurado prevenirnos con singular enjundia de los peligros del imperialismo yanqui e inculcarnos el amor por México, por lo prehispánico, por lo virreinal, por lo mestizo y por lo español.

Pero más que por todos sus títulos, publicaciones y restauraciones, hoy reconocemos que a lo largo de estos años, ha dejado una huella en aquellos que hemos pasado por sus clases. Independientemente de sus conocimientos en historia o música, sus principales lecciones han sido de educación, caridad fraterna, justicia y bondad.

Permítanme aquí, compartirles un recuerdo personal: mi primer acercamiento con el arquitecto Belgodere en la universidad. Nos había aplicado el primer examen de la clase de Historia de la Arquitectura I, en el cual un servidor había sacado una buena calificación pero mi examen tenía un sinfín de acentos corregidos con pluma roja. No le di mayor importancia en virtud de que, desde hace mucho, suelo escribir con mayúsculas; pero las situación cambió cuando una compañera me hizo saber que aunque el examen ostentara la calificación puesta por el profesor, éste no la pasaría a la lista hasta que hubiésemos escrito manualmente 30 veces la regla de ortografía que se hubiera quebrantado. De esta manera fue grande mi indignación ya que yo tendría que escribir 90 renglones con las frases de “todas las agudas terminadas en n, s, o vocal se acentúan”,  “todas las graves que no terminen en n, s o vocal se acentúan” y por último “todas las esdrújulas se acentúan.”

Airado por semejante disposición obligatoria, digna de cualquier escuela primaria, me dirigí al escritorio del arquitecto a preguntarle el porqué debería escribir tantas veces las reglas de ortografía, a lo que sencillamente me contestó: “por favor”. Ante semejante respuesta, tan amable y tan educada, no me quedó sino ir directamente a cumplir con lo solicitado. Esta fue la primera lección importante que me enseñó de la vida: saber tratar bien a tus semejantes. Hoy estamos aquí para compartir con él la tarde y brindarle nuestras muestras de aprecio.

Muchas gracias doctor Belgodere por estos 50 años dedicados al magisterio y en especial por estos 31 años en el ITESO. Gracias por tu amistad, tu paciencia y dedicación, pero sobre todo, gracias por ser un hombre bondadoso y ser esa tu primera lección de vida.

Muchas gracias.

Guadalajara, Jalisco, 11 de octubre de 2011

Modesto Alejandro Aceves Ascencio

Sobre Una arquitectura del alma

Pepín Hernández Laos. Foto: JLV, 2011

 

Por Juan Lanzagorta Vallín

A raíz de la charla impartida por José Hernández Laos, Pepín, con motivo de las Jornadas de Arquitectura 2011 del ITESO, denominada Una arquitectura del alma, decidí reflexionar sobre el tema. Lo hago, recurriendo al texto escrito por el expositor en 2008 y consciente de que dicho texto no contiene la riqueza de la espontaneidad y vehemencia con la que el autor abordó el tema ante un gran número de arquitectos en formación en el auditorio Pedro Arrupe del ITESO.

En la introducción del tema, el autor hace alusión al artículo Ornamento y delito, del austriaco Adolf Loos, que ubica como el parteaguas donde la arquitectura moderna aparece en el escenario con una preocupación evidentemente centrada en el objeto arquitectónico y que, posteriormente, trascenderá hacia una preocupación por las formas de vida, la cultura y la vida del planeta; esto es, donde la arquitectura moderna aparece por primera vez como un movimiento filosófico con la clara intención de cuestionar y desvestir a los edificios de los ropajes y bisuterías del pasado, de frente a la realidad de una sociedad industrial en auge, que con el tiempo evoluciona y llega a tener en cuenta como principal preocupación ya no los estilos sino la ciudad y el entorno; responsabilidad que el autor le aduce en parte al arquitecto suizo-francés, Le Corbusier: el hombre que se atrevió a definir la arquitectura como “una máquina para habitar” en el libro de su autoría, Vers Une Architecture, escrito en 1923, lo que causó en su momento —y aún hoy en día—, grandes desacuerdos y crispaciones entre los críticos y los arquitectos en general, abstraídos entonces en la pureza de los volúmenes de la nueva arquitectura vigorosa y desafiante; un libro que el autor menciona en el texto y un arquitecto francés al que le concede también el mérito de haberle proporcionado “la clave del sentido profundo de la arquitectura.”

Bajo estas consideraciones, sin dejar de mencionar la importancia que tuvieron las instituciones en la evolución no solo de la arquitectura sino de las ciudades, como fueron la Bauhaus de Wropius y artistas como Sant´Elia y Teo Van Doesburg, Pepín entra de lleno al tema de su interés, a través de hilar con gran maestría el pensamiento de distintos e “influyentes pensadores” con el propósito de tejer y aclarar su propia visión de lo que la arquitectura, específicamente la casa en sus diferentes etapas, significa y ha aportado a la evolución de la raza humana, y cómo este concepto ha traspasado los límites del cuerpo y de la piel para transmutar en un concepto más amplio e incluyente como lo es el planeta y el cosmos inclusive.

Ted Honderich, Mircea Eliade, Gastón Bacherlard, Sir Herbert Tead, Joseph Campbell, Edgar Morin, Lao-Tse, Carl Jung, Frank Lloyd Wright, Walter Gropius, James Lovelock, Peter Russell Pierre Teilhard de Chardin y Ken Wilber, son los ilustres “invitados” a la fabricación de la madeja teórica, para producir el hilo que habrá de ayudarnos a propiciar y generar opiniones sobre el tema que plantea Pepín a través de seis conceptos claves: In illo tempore, la Casa germinal, la Casa natal, la Casa moderna, la Casa planetaria y la Casa cósmica, todo un verdadero viaje a través de la historia de la arquitectura ¿y del hombre? narrada en forma lineal o cronológica, lo que ayuda a comprender el proceso evolutivo de tal manera que sorprende lo inédito que parecen ser los conceptos esgrimidos sobre temas ya discutidos con vastedad en múltiples foros y escuelas, con otra salvedad: además del rigor histórico, el autor se expresa en forma poética y didáctica, de tal suerte que además del aprendizaje generado, logra conmover a quien lo lee y “escucha”, haciendo del momento una verdadera experiencia.

Veamos: refiriéndose al In illo témpore o tiempo ido, el autor dice: “Existe una realidad de eterno presente, donde el ayer y el mañana aún no han nacido para marcar la existencia humana. Los seres vivos, incluido el hombre, habitan el instante supremo que los unifica con el entorno en el que se desenvuelven sin otra ocupación que disfrutar de su existencia. Es el origen del alma.” Más adelante, expresa: “Como un recuerdo de su habitación en el paraíso, in illo témpore, la humanidad penetra al vientre de la Tierra para depositar en su profundidad la semilla de su conocimiento (…) En el vientre de la Tierra, el conocimiento del hombre, primero, y el fuego, posteriormente, inseminaron la oscuridad de su recinto para engendrar la Casa germinal. (Así) el hombre da nacimiento al espacio primordial que, como el devenir de las edades, se convierte en la arquitectura (…) Del arquetipo inicial de re-creación del paraíso perdido, la casa asimila la necesidad humana de encontrar respuestas para su habitación después de la muerte (…) Tal es el alcance del alma en la arquitectura, el cual se muestra con mayor evidencia con el advenimiento de la verticalidad conseguida en la Casa natal (…) La creación de las ciudades viene a ser una consecuencia de esta creciente concentración del hombre en su habitación en el mundo (…) que produce un rompimiento y una creciente pérdida del alma de la arquitectura. La Casa moderna ha nacido (…) La concentración de grandes poblaciones en el entorno industrial establece una nueva condición de ser en el mundo: se produce la separación del hombre y la naturaleza, sustituyéndola con nuevas condiciones urbanas, las cuales habrán de transformar a la casa como una máquina de habitar (…) Con la Casa moderna, el alma de la arquitectura cambia su fisonomía, su realidad de extensión viva de la condición humana (…) Pero aún existe (en la Casa cósmica) otra frontera más abierta, más extensa, tanto en el espacio como en el tiempo. Determinada por el origen cósmico de la vida (…) De tal forma, el origen del hombre está enclavado en las estrellas y este origen estelar infunde su carácter cósmico al alma de la arquitectura, al estar enclavado desde su nacimiento en la Casa germinal.”

Como lo podemos constatar, el autor logra con unas cuantas líneas centrar las premisas fundamentales de su texto justo en el corazón de la reflexión que pretende y propone discernir a sus lectores: contemplación, integración con la naturaleza, inseminación, búsqueda de respuestas a la necesidad de habitación y verticalidad en in illo témpore, la Casa germinal y la Casa natal; creación de ciudades, ruptura, pérdida del alma de la arquitectura, separación del hombre y la naturaleza en la Casa moderna. Sustentabilidad, una nueva condición del alma de la arquitectura, una Sciencia Nuova en la Casa planetaria y, finalmente, en la Casa cósmica, el origen cósmico de la vida y del hombre, las estrellas como origen y destino de la humanidad, lo que conduce a “unir el Final con el Principio.” Esto, a través de un círculo virtuoso que relaciona lo terrenal con el cosmos de manera única e inseparable, que exige y propone, en especial a los arquitectos, otra visión y forma de comprender y abordar la arquitectura y la vida misma con el propósito de transformar la realidad egocéntrica que prevalece en la política, la educación y los negocios inmobiliarios en la actualidad, en una verdadera arquitectura para la vida.

El libro: Una arquitectura con alma de Pepín, define con precisión —a través del tiempo imaginado o Paraíso terrenal, el conocimiento, la decadencia, la concienciación y el destino de la casa humana—, la relación inseparable que existe entre el Cosmos y la Tierra, la Naturaleza y la Arquitectura, la Vida y el ser humano, el Homus y el Cosmos. Finalmente, de los textos invitados en este libro, resalto lo dicho por Gastón Bachelard: “Relacionando el sentido del espacio con la estructura del alma, consideramos su similitud con una casa. Su piso superior ha sido construido en el siglo XX, la planta baja data del XVI y un examen minucioso de la construcción demuestra que se erigió sobre una torre del siglo II. En los sótanos descubrimos cimientos romanos, y debajo de éstos se encuentra una gruta llena de escombros sobre cuyo suelo descubrimos herramientas de sílex en la capa superior, y en las capas más profundas restos de la fauna glaciar. Esta sería, más o menos, la estructura de nuestra alma.”

Una arquitectura del alma es un texto obligado para quienes perciben la necesidad de continuar reflexionando sobre este tema de vital interés para los habitantes de cualquier ciudad, en especial, para los profesores y arquitectos en formación.

El barrio con su movilidad, sustentable e incluyente


Barrio de Mexicaltzingo. Foto: JLV, 2010

Por Enrique Nafarrate Mexía

La ciudad es la morada de un conglomerado de personas y familias en una geografía, dentro de una estructura espacial, que busca fuentes de trabajo y todo tipo de servicios con sus satisfacientes humanos, para mejorar su calidad de vida. Esta comunidad requiere del aprovisionamiento de alimentos; de servicios de salud e higiene; de sistemas de educación y ciencia; de servicios municipales; de instalaciones deportivas; de asistencia social; de comercio y oficinas; de comunicaciones, sistemas de circulación vehicular y transportes; de cultura y ocio; de bancos y servicios financieros; de instalaciones gubernamentales y administrativas; de viviendas; de industria y artesanías; de protección civil; de recreación; de entretenimiento e interés visual; de religión: de turismo y de varios servicios como gasolineras, estacionamientos, aseo y basura; mobiliario urbano; señalizaciones; estacones de monitoreo ambiental; bio-urbanismo y eco-urbanismo; agricultura urbana, el desplazamiento de personas por la ciudad, etcétera. Además, el intercambio humano en los espacios de la ciudad, con su política urbana, en la solidaridad social y su integración que se obtiene a través de las relaciones sociales, comunitarias, interpersonales e interfamiliares. Es así como una ciudad se debe organizar en sus barrios, diseñados para que el morador o protagonista de la vida urbana encuentre a distancia peatonal todos los requisitos y requerimientos de la vida familiar básica, esto es: alimentos, ropa, escuelas, salubridad e higiene, espacios de encuentro, templos y, de ser posible, el trabajo dentro de un medio ambiente ecológico. Fuera de este ambiente del barrio, es necesario salir de su área para realizar actividades especializadas. La metrópoli de Guadalajara cuenta con barrios tradicionales que se deben fortalecer en sus Centros de Barrio para que sus moradores puedan vivir en forma autosuficiente, esto es, para que no necesiten salir de su barrio para satisfacer sus requisitos y requerimientos primarios, ecológicos y sustentables. La movilidad dentro del barrio será preferentemente peatonal y en bicicleta, utilizando las vías recolectoras y sus andadores. Para abordar o iniciar el rediseño de una ciudad o metrópoli, es conveniente iniciar por localizar los barrios tradicionales y las colonias o fraccionamientos que operan como tales. A continuación el área de la metrópoli se completa creando los nuevos barrios que integren a toda la población restante, aprovechando las vialidades existentes según el criterio que se describe más adelante.

¿Qué es un Barrio?

De acuerdo con el Diccionario de la lengua española, Barrio es “Cada una de las partes en que se dividen los pueblos grandes o sus distritos” o “toda subdivisión con identidad propia de una ciudad, pueblo o parroquia” (Wikipedia). No obstante, para efecto del presente ensayo, se entiende por barrio: Una célula urbana habitacional, autosuficiente que cuenta con su Centro de Barrio donde se localizan todos los servicios básicos para satisfacer los requisitos y requerimientos de los vecinos.

El criterio para definir el espacio del barrio se basa en la movilidad peatonal, con el objeto de que los vecinos que viven más retirados del centro del barrio, solo caminen de 800 a 900 metros para llegar al centro barrial, con un tiempo aproximado de 10 minutos. Tomando una retícula de 9 manzanas por 9 manzanas, tendríamos 81 manzanas con una población de aproximadamente 6,000 a 8,000 vecinos. Si las manzanas son de 100 metros por 100 metros aproximadamente, la superficie del barrio seria de 810,000M2. Respetando 9 manzanas para el Centro del Barrio. El centro del barrio contaría con:

- Plaza en una manzana, preferentemente con portales, donde llegarían las calles recolectoras arboladas.
- Iglesia con servicios apostólicos, pudiendo ser una Parroquia.
- Centro administrativo municipal, con policía, correo y telégrafo.
- Centro comercial con mercado, tiendas de ropa, boutiques florería.
- Centro escolar con primaria y secundaria.
- Centro cultural con biblioteca y cines.
- Centro deportivo.
- Centro medico con farmacia.
- Restaurantes, cafés, bares, refresquerías, cervecerías, neverías.
- Gasolinera con taller para autos y lavado de coches.
- Estacionamiento para vehículos de motor, bicicletas, taxis y bicitaxis.
- Puestos de revistas y periódicos.
- Oficinas para profesionistas. Bancos .
- Los autobuses pasarían por las vías locales, esto es, por la periferia del barrio.

Movilidad urbana

La movilidad urbana o accesibilidad sustentable e incluyente, es la forma de desplazarse las personas eficientemente en la ciudad, ya sean mayores, jóvenes o niños y las personas que cuentan con capacidades diferentes, teniendo un profundo respeto por los usuarios de las calles y el medio ambiente. El peatón es el protagonista de la movilidad urbana sustentable e incluyente, en sus desplazamientos peatonales se minimiza el costo energético, la contaminación y se reducen los riesgos humanos producidos por accidentes de tránsito, así mismo, fisiológicamente le es muy benéfico al vecino caminar. El desplazamiento de personas dentro de una ciudad, para acceder a los servicios especializados de educación, de salud e higiene, de trabajo, de recreación y abastecimiento de víveres, de ropa, de ocio y deportes deben pensarse en el sistema del transporte motorizado menos contaminante atmosféricamente y que consuma menos energéticos no renovables, menos ruidos y que prevea los accidentes viales, el peligro y la congestión de la circulación. Se debe tender a incrementar la calidad de vida de los ciudadanos, mediante el ocio personal con el tiempo ahorrado en la movilidad urbana sustentable. La movilidad urbana o accesibilidad se vincula con la necesidad de obtención del bien, del servicio o del contacto buscado desde un determinado origen, e incorpora elementos espaciales temporales y tecnológicos. El grado de movilidad se mide considerando los costos de desplazamiento efectuados para satisfacer las necesidades, así como la capacidad y estructura del sistema de transporte local. Lograr los objetivos ambientales y sociales de movilidad urbana en el crecimiento urbano desordenado, aumenta desproporcionadamente los costos de desplazamiento al trabajo con grave perjuicio para los pobres, que también sufren el deterioro del ambiente y de la seguridad vial personal. El urbanismo que aleja los equipamientos, los empleos y comercios de la vivienda, destruye el acceso a éstos a pie o en bicicleta, de modo cómodo y atractivo. La vialidad de la Metrópoli Guadalajara se debe basar en el barrio, la vialidad urbana debe permitir y respetar la vida interior del barrio.

Por este motivo:
-A las calles interiores del barrio, las llamaremos “Vialidad Local (VL)”.
-A las “Vialidades Subcolectoras (VS)” son las avenidas perimetrales al barrio.
-A las “Vialidades Colectoras menores (VCm)” son las calzadas que envuelven de 6 a 9 barrios.
-A las “Vialidades Colectoras (VC)” son los bulevares de circunvalación que circundan a más de 10 barrios y las diagonales del sistema vial.
-A las “Vialidades Principales (VP)” son los periféricos que deben contar con un ancho suficiente para construir interiormente pasos a desnivel.

Por último, las ‘’Vialidades Regionales (VR)’’ son las avenidas que conectan con carreteras, debiendo contar con el ancho suficiente para construir pasos a desnivel en sus nodos. (Nomenclatura del Código Urbano del Estado de Jalisco, México).

La Guadalajara Metropolitana continuará creciendo en un futuro, como ha crecido hasta el día de hoy, obligando a la planeación urbana vial, a verse en la necesidad de abrir y construir vías colectoras y vías rápidas en el futuro próximo. Este requisito obliga y conviene realizarlo lo antes posible para lograr una adecuada eficiencia en la vialidad, competitividad y mejorar la calidad de vida de la metrópoli. Las formas de la movilidad se logran mediante:

1 – El peatón normal y el de capacidades diferentes, son los protagonistas de la ciudad, en todas sus edades.
2 – Los vehículos o transportes se clasifican en:

2.1 Los de acción humana que son las bicicletas y los bicitaxis, que utilizan las ciclovias o ciclopistas, estos medios son para distancias cortas y medianas, para mayores pueden dejarse las bicicletas en los estacionamientos de relevo y tomar o moverse en el transporte público colectivo.
2.2 Los de tracción animal, que son las calandrias, los carretones tirados por burros, mulas o caballos. Se sugiere que la ciudad cuente con paseos hípicos para caballos charros y de silla inglesa
2.3 Los motorizados, que vienen siendo:

2.3.1 Las motocicletas, las motonetas y las bicimotos.
2.3.2 Los automóviles en sus versiones de particulares, empresariales y taxis.
2.3.3 Los autobuses urbanos y foráneos, el Metrobús, los trolebuses y el metro o tren, que son el transporte público colectivo. Por último,
2.3.4 Los camiones, las camionetas y tráilers, que ofrecen el servicio de carga y descarga.

De todas estas formas de la movilidad, la que más afecta a la sustentabilidad y a la ecología, es la de los vehículos motorizados, sobre todo el automóvil particular, por su gran número, que para Guadalajara, en el año 2007, fueron 2.7 habitantes por cada automóvil, con un crecimiento del parque vehicular de 1’549,708 aumentando por día en 376 automóviles en promedio, lo que indica el inminente peligro de colapso de la ciudad. Se requiere que las distintas formas de transporte público colectivo, cuente con acceso a toda la ciudad, con el objeto de que las personas que actualmente se desplazan en automóvil, utilicen en vez de éste al transporte público eficiente y en caso de vivir en zonas que no llegue el transporte público, se acerquen a éste y dejen su automóvil en un estacionamiento de relevo, para continuar su viaje en el transporte público colectivo. Con esto se conseguiría que los automóviles se movieran por la periferia de la ciudad en vías de ramales y troncales, dejando las calles alimentadoras de los barrios para el acceso a viviendas. Es muy importante que la población comprenda que cualquier tipo de forma de movilidad es requerido para la metrópoli de Guadalajara, deseando nuevas tecnologías para un futuro. Síntomas de Guadalajara Metropolitana:

- Acelerado crecimiento urbano.
- Urgencia de prestación de servicios públicos municipales.
- Falta de completa seguridad en la ciudad.
- Frecuentes índices de contaminación no aceptables.
- Aumento de distancias en los desplazamientos.
- Baja densidad de construcción y de habitantes en hectárea.
- Condiciones no aptas para mejorar la competitividad.
- Modelo de transporte público colectivo desarticulado y obsoleto.
- Combustible (diesel) de alto azufre. – Daños significativos a la salud en general. La salud de los ciudadanos depende de la salud de su ciudad.
- Uso del automóvil privado por una o dos personas, en vez de cinco ocupantes.
- Faltan formas de desplazamiento más sustentables, utilizando modos de transporte más eficientes para reducir el impacto sobre los ciudadanos y el medio ambiente, solución que proporcionarán las nuevas tecnologías.
- La red de aguas negras tiene que soportar al agua pluvial, originando muy graves problemas.

¿Qué tipo de ciudad queremos para Guadalajara Metropolitana?

1– Que sea una obra de arte y se integre con su paisaje.
2– Que su arquitectura como debe ser, también sea una obra de arte.
3– La vivienda:

3.1 Arquitectura ecológica (verde), sustentable, con terraza y jardín.
3.2 En su azotea, acondicionada para agricultura urbana.
3.3 Con instalación de paneles solares para producir energía eléctrica, calentar agua y con un horno culinario. Aprovechar la energía eólica para producir electricidad, en caso de contar con viento suficiente.
3.4 Estacionamiento suficiente para automóviles que debe estar dentro de la propiedad, dado que el arroyo de las calles solo debe ser para la movilidad motorizada, animal y de bicicletas, los peatones en banquetas.
3.5 Tender al aumento de una alta densidad de construcción a una densificación, en forma ecológica y sustentable.

4– De la movilidad peatonal fuera de la vivienda y dentro del barrio:
4.1 Banquetas amplias, sin obstáculos, donde las personas puedan pasear los carros de los bebes con toda seguridad y con vialidad en las dos direcciones.
4.2 Banquetas con sombra de árboles y recorridos ecológicos.
4.3 Cruce de calles alimentadoras con toda la seguridad para el peatón,tomando en cuenta a las personas con capacidades diferentes.
4.4 El área central del barrio, con movilidad únicamente peatonal, con portales en su arquitectura y en su periferia, estacionamientos cubiertos para vehículos de motor, bicicletas, bicitaxis y taxis.

5– La movilidad fuera del barrio:
5.1 El transporte público fuera del barrio debe ser eficiente, rápido, limpio, cómodo y sus instalaciones apropiadas para este fin.
5.2 Estacionamientos públicos de transbordo para automóviles y bicicletas.
5.3 Estacionamientos públicos para vehículos (automóviles y autobuses) y bicicletas en el área central periférica de la metrópoli, suficientes y limpios.
5.4 Lograr estrategias para la movilidad vehicular motorizada para que sea más rápida y segura, apoyando a la competitividad.
5.5 El tren (metro) debe extenderse subterráneo por toda la ciudad, con estaciones limpias y de gran belleza. La metrópoli requiere de todo tipo posible de transporte público; el macrobús requiere de más líneas, cubriendo recorridos que no cubre el tren; los autobuses por su parte, realizando su servicio en el entramado restante; y los taxis con las bicitaxis apoyarían los casos especiales.

6– La seguridad dentro de la metrópoli debe ser total, cero amenazas a la vida privada, al secuestro en todos sus tipos. Así como a los robos de viviendas, negocios, industrias y camiones tráilers.

7– La solidaridad y confianza debe ser la nota preponderante en la sociedad.

8– El vivir en el placer, alegría y felicidad del espacio urbano, tanto de día como de noche, en su belleza del medio ambiente natural y de su arte urbano.

9– La vida en el ocio para los adultos mayores, en plazas, cafeterías y jardines, así como espacios públicos para reunirse jóvenes y otros para niños.

10– Celebración de fiestas en los barrios, con invitación a los restantes urbanos.

11– Comercio especializado internacional.

12– Realizar días de ciudad los domingos, para los que viven fuera de la ciudad.

13– Mercados de abastos, terminales de autobuses foráneos suficientes.

14– Clubes deportivos y gimnasios suficientes.

15– Que Guadalajara llegue a ser una Metrópoli Mágica.

GUADALAJARA METRÓPOLI CON SUS MUNICIPIOS: Guadalajara, Zapopan, Tlaquepaque, Tonalá, Tlajomulco de Zúniga, El Salto, Juanacatlán, Ixtlahuacán de los Membrillos.

Enrique Nafarrate en el ITESO, 2011

 

Transmuta /Jornadas de Arquitectura ITESO

 

Por Juan Lanzagorta Vallín


Las Jornadas de Arquitectura 2011, organizadas por la escuela de Arquitectura del Departamento del Hábitat y Desarrollo Urbano del ITESO, iniciaron con la participación del legendario arquitecto tapatío José Hernández Laos, mejor conocido como Pepín. Esta fue su primera reaparición pública en un foro universitario, después de cinco años de haber dejado la docencia en la Universidad jesuita de Guadalajara. Su disertación involucró a la creatividad, un tema que lleva décadas explorando a través de diversas manifestaciones: el objeto arquitectónico, la pintura, la docencia, comprenderse a sí mismo así como al mundo que lo rodea, y la escritura. Su discurso versó también sobre un breve documento de su autoría, llamado Una arquitectura con alma, escrito en agosto de 2008: una semilla que encontró en esta ocasión tierra fértil entre los estudiantes que se dieron cita para coincidir al encuentro con el maestro.

El objetivo de la charla estuvo encaminado “a mostrar la existencia del alma de la arquitectura.” Para lograrlo, el también maestro en educación hizo mención a la fenomenología creada por Edmund Husserl a principios del siglo XX, que intenta distinguir entre las propiedades perceptuales y las abstractas, cuyos alcances fueron ampliados tiempo después por Martin Heidegger, quien los vincula con el ser en el mundo, y con ello con el entorno, en tanto que, posteriormente, Gastón Bachelard los enfoca a “la exploración y reflexión de la expresión poética.”

Hernández Laos dividió su intervención en seis temas relacionados con la casa del hombre o casa humana que trasciende los techos y paredes para abarcar al planeta mismo, de la siguiente manera:

“En el primer tema se aborda la existencia del tiempo ido —In illo témpore— de una existencia generatriz enclavada en las profundidades abismales de la naturaleza humana. El segundo tema se vincula la Casa germinal, o vientre terráqueo en el cual nos engendramos con la arquitectura. En el tercer tema exploramos las consecuencias de habitar en la Casa natal agrupados ya como grupo familiar. En el cuarto tema, comunicamos la influencia que la Casa moderna ha tenido en nuestra modificación existencia. En el quinto tema, la Casa planetaria, se establece el diálogo creativo que se requiere para transformar o transmutar (término utilizado para estar ad hoc con el nombre de las Jornadas) la crisis vital en que nos encontramos en la actualidad. El sexto tema, la Casa cósmica se presenta desde una perspectiva metamoderna, la inclinación hacia la trascendencia que nos acompaña como especie desde nuestro origen vivo. Finalmente, a manera de conclusión —o como un código proyectual—se tiene la intención de unir el final con el principio, con el doble propósito de poner la clave en el arco de nuestra imaginación poética, por un lado, y de abrir nuevas puertas y ventanas para la acción creativa de la arquitectura de hoy y del mañana, por el otro.”

Pepín Hernández Laos habló también de la idea de la “intencionalidad” o intención en arquitectura. Se trata de un concepto clave no solo en toda obra arquitectónica sino en la vida de cada persona, vinculado con la ética que tiene que ver, a su vez, con la actitud y visión que sobre la vida tienen los seres humanos. “Es la intención la que guía las acciones humanas”, decía san Agustín, lo cual podemos comprobar a través de la cotidianidad de la vida, un concepto que el expositor nos recordó con creces en su participación.

La charla vehemente de Pepín —casi patriarcal—, denominada Una arquitectura del alma, sirvió a los jóvenes arquitectos y profesores en formación, a reflexionar sobre la esencia de la arquitectura, esto es, a discernir sobre el ser humano integral y su entorno, sobre Gaia la Tierra, y no en la superficialidad de las formas. Sirvió también para recordar a los presentes la importancia de ser reflexivos en la acción, en especial si se estudia en una universidad jesuita, y para enterarnos y debatir sobre su valiente definición de arquitectura elaborada después de analizar las propias de José Villagrán García e Ignacio Díaz Morales, al afirmar que la arquitectura es: “El hábitat del hombre integral”. Una definición con la que discrepo en principio, pues, la forma en que está redactada supone, al parecer, que si existe un hombre integral también existe otro que no lo es y, por lo tanto, su espacio habitable no podría considerarse arquitectura. No obstante, a diferencia de las definiciones de arquitectura acuñadas por los grandes pensadores de la disciplina a través de los siglos, la de Pepín está pensada para el hombre y no para el objeto, lo que marca una notable diferencia.

Por otra parte, la lectura de su documento permitirá a los interesados ahondar en cada uno de los temas tratados en esta charla con lo que lograrán unir el final con el principio, después del viaje realizado “a través de la evolución del alma de la arquitectura, con la finalidad de activar el ensueño, porque la intención esencial de toda poética es la inspiración”: una chispa inteligente producto de la reflexión y el trabajo perseverante más que de una divina gratuidad.

Sobre el ADN de la arquitectura

Por Nidia F. Martínez
Estudiante de Diseño Arquitectónico V (séptimo semestre).
Escuela de Arquitectura. ITESO.

 

El libro ADN de la arquitectura de Juan Lanzagorta Vallín, a pesar de su corta extensión, aborda temas bastante amplios y complejos sobre la arquitectura, a través de utilizar una forma simple de redacción que facilita su comprensión.

Al ser escrito por un arquitecto que a su vez imparte la clase de diseño a estudiantes de arquitectura, observa y explica el problema arquitectónico de una manera diferente a la que entiende mi generación, preocupada más por las formas que por el contenido: muchas veces nos dejamos llevar simplemente por las fachadas, por el diseño del edificio, los materiales, en sí por lo superficial; y es ahí cuando olvidamos que en la arquitectura no solo se trata de generar espacios “bonitos” sino de generar espacios funcionales, útiles y viables, que permitan un desarrollo o convivencia sana y placentera a los usuarios, y que a su vez sean éticos y estéticos.

De este libro, considero interesante también el capítulo referente al “espacio”, pues este concepto es el que diferencia a la arquitectura del Arte (con mayúsculas). Esto me remonta al tiempo en que ingresé a la carrera con una percepción parcial sobre la arquitectura, pues la concebía como un Arte. Sin embargo, a través de mis estudios y el ADN de la arquitectura, he podido percibir que el arquitecto es en realidad el encargado de generar espacios habitables que son, entre otras cosas, los que hacen la diferencia entre la arquitectura y el arte.

Una persona capaz de generar una escultura es un artista, pero alguien capaz de generar un espacio habitable que a su vez sea estético, es un arquitecto.

La parte del libro que más me interesó es la que habla sobre la trilogía propuesta por el autor: función, forma y belleza. De cómo estos términos son indivisibles y se complementan entre sí, en toda obra arquitectónica, con diferentes intensidades:

  • Función: generar relaciones y entornos saludables para el hombre dentro de una comunidad, resolviendo con eficacia cada uno de los espacios que lo integran. Un espacio funcional ayuda a la salud mental, economía y disfrute de los usuarios del espacio ya que tiene que ver no solo con el objeto en sí, sino también con el contexto que lo rodean.
  • Forma: es la capacidad de comunicación de los edificios que está definida muchas veces por el reflejo del poder económico, político, religioso o social. Es importante saber que la forma pierde sentido si se encuentra desencajada de la función y del contexto sociocultural que la fundamentan. La validez de la forma radica en la calidad del mensaje y la comunicación que el edificio logra con sus habitantes y la comunidad misma.
  • Belleza: es algo subjetivo y por lo tanto difícil de comprender ya que depende de las emociones de las personas, ya que cada quien percibe una belleza diferente. Sin embargo, estamos claros que para la mayoría de las personas, algo bello es algo agradable o que genera una reacción positiva en las personas.

Por último, Lanzagorta menciona la necesidad de recordar la importancia de la ética dentro de nuestra profesión. Saber para que será utilizado el espacio que crearemos, estar consientes del contexto y la función  que tendrá el edificio, así como de las consecuencias que traerá para los usuarios y la sociedad en la que se edifique.

 

 

Ntra. Señora de la Consolación (en Antigua Vera Cruz)

 

La parroquia de Ntra. Señora de la Consolación o La iglesia del Cristo del buen viaje, fue construida en 1570, en la Antigua Villa de la Vera Cruz, a tan solo 80 kilómetros de la actual capital veracruzana, sitio donde se encuentra la Ermita del Rosario, la primera iglesia de América continental, edificada entre 1523 y 1524.  No obstante la importancia histórica de este templo, el estado en que se encuentra es deplorable y habla de un abandono absoluto tanto por parte del gobierno (Federal, estatal y municipal), en especial por el INAH estatal, como por la Iglesia Católica. Esto es lamentable; de no ser atendida a tiempo esta situación, a la iglesia le puede ocurrir lo mismo que a la casa de Hernán Cortés ubicada en terreno contiguo al recinto religioso, hoy en ruinas y en pleno abandono. Restauradas ambas obras (junto con la ermita del Rosario y El Cabildo), podrían ser una fuente de ingreso al poblado, necesitado de recursos. Este es un trabajo que podría contar con la participación de la escuela de arquitectura de la universidad pública , o bien, de una privada.
En julio pasado, hubo cambio de sacerdote en el templo: el Pbro. Ismael Villegas Narváez es el nuevo párroco. A decir de la amable señora que nos atendió, existe una seria preocupación por el estado del inmueble. Esperan que el INAH los asesore y aporte los recursos económicos para iniciar las obras de restauración.
Van algunas fotografías del estado actual

La humedad afecta a bóvedas, arcos y muros

Observar el deterioro de piso y muros

Observar el estado de la pila bautismal, pisos, muros y la existencia de elementos extraños

Observar el estado de la puerta principal a la ermita

¿Bodega? o recinto religioso

El deterioro es general

Se puede observar el deterioro en muros y techumbre

Observar las formas de atrancar la puerta lateral

Desorden, elementos extraños e inseguridad

Ubicación inadecuada de los distintos objetos

Consecuencias de la negligencia de los responsables de conservar este patrimonio

Se pueden observar elementos estructurales extraños para soportar la bóveda

 

La humedad invade gran parte de sus muros interiores y exteriores

Se puede apreciar la falta de diseño urbano

Observar el deterioro de la puerta de ingreso lateral

Espacio público susceptible de ser mejorado (a la derecha se encuentra la casa de Hernán Cortés en ruinas).

 

Se venden lotes

La venta fraudulenta de lotes o predios para vivienda,
continúa siendo el modus vivendi preferido de quienes
gustan traficar con el dolor y la pobreza humana. El
cinismo es tal ahora, que llega al colmo en casos como el
que evidencia la fotografía que acompaña este breve
texto, ubicado en la carretera rumbo al Ex-convento de
Santiago  de Tecali en Puebla.

Carta para ANA

A la memoria de don Julio de la Peña

El propósito de publicar esta Carta para ANA, obedece a la necesidad de discutir la pertinencia de los organismos gremiales bajo los esquemas actuales, entre los que se encuentra la Academia Nacional de Arquitectura Capítulo Guadalajara (ANA) —fundada por Julio de la Peña en el año de 1990—, un organismo dependiente de la Academia Nacional de Arquitectura con sede en la Ciudad de México.

A la citada academia pertenecí de 1994 a 2007, año en el que decidí separarme en forma definitiva, ya que se trata, desde mi perspectiva, de una institución que continúa resistiéndose a cambiar y reorientar sus objetivos por otros distintos al de un colegio de arquitectos, lo que le impide ser útil a la sociedad con el impacto que, sin duda, algunos de sus miembros desean.

De ANA, mantengo aún la opinión vertida desde entonces, a pesar de las aparentes intenciones de alguno de sus presidentes por cambiar el estado de cosas hacia otro coherente con el propósito académico y principal de la organización, y por incidir en forma trascendente no sólo en la vida del organismo, sino en la vida de las futuras generaciones de arquitectos y de la ciudad, para lo cual requiere, de sus integrantes, aportaciones profundas e interesadas en hacerla viable y saludable para todos, desde los diferentes ámbitos del conocimiento y la práctica profesional de la que, por cierto, ya se encargan los colegios de arquitectos. Corresponde a la Academia, en consecuencia, hacer aportaciones desde la investigación, la teoría, la ciencia y la reflexión profundas, en suma, desde la generación del conocimiento, que posibiliten un debate más profundo y fundado sobre la arquitectura, la ciudad, o mejor aún, sobre la metrópoli.

Recordemos que, en su inicio, la palabra academia designaba “un cuerpo de profesores, una escuela donde se profesaba un ramo de enseñanza, especialmente de lo que se llama facultad mayor”,1 aunque ya existía también la Royal Society de Londres (1660), un club privado de élite, donde sus miembros, filósofos naturales y científicos de otras áreas del conocimiento —en particular de lo que en la mitad del siglo XVII, época en que fue fundada, se denominaba “Nueva Filosofía” o “Filosofía Experimental”—, pagaban cuotas a diferencia de los miembros de las academias públicas que eran subensionadas por el Estado, como la francesa. No olvidemos tampoco que, en el mundo contemporáneo, “el término academia  se usa, en términos genéricos, como sinónimo de mundo intelectual, sobre todo para referirse al universitario (que ha vuelto a ocupar un lugar central en la ciencia y la cultura)”,2 o al profesionista si nos atenemos al Diccionario de la lengua española que registra como una acepción más del término: “Establecimiento docente, público o privado, de carácter profesional, artístico, técnico, o simplemente práctico”.3

No obstante, en cualquiera de los casos mencionados los integrantes de las academias se caracterizaban, y se caracterizan aún, por ser estudiosos de un tema específico, ya sea cultural o científico, y por difundir su pensamiento y los resultados de sus investigaciones a través de sendas disertaciones y textos académicos, en lo que tienen cabida las obras de arquitectura, pero, más que las obras per se, los fundamentos, teorías y metodologías en las cuales se basan sus autores. Algo difícil de llevar a la práctica en el actual organismo, aunque no imposible, debido a que se encuentra prácticamente integrado, en su mayoría, por profesionales de la arquitectura y la construcción con un bajo nivel de participación en estos temas, lo que les impide cumplir y hacer cumplir el destino declarado de la institución.

Un organismo académico, como pudiera llegar a ser la ANA, es necesario para cualquier sociedad; sin embargo, para que la actual institución pudiera estar en condiciones de encarnar esa clase de organismo, es indispensable que sus miembros actuales: 1) Entiendan cuál es el propósito de una academia, 2) Realicen una evaluación del organismo a partir de su fundación; 3) Definan el perfil del académico al que aspira la institución (que tendría que ser obviamente distinto al de un colegio de arquitectos) y, 4) Renuncien a la membresía todos aquellos que no encajen con el nuevo perfil y el compromiso que implica pertenecer a una Academia (con mayúsculas).

Con esto, estarían demostrando su interés en que la ANA trascienda su misión, y ayudarían a modificar la idea colectiva que la reconoce desafortunadamente como un club privado (muy alejado por cierto del concepto de la Royal Society de Londres), de poca o nula utilidad gremial y social, moralmente cuestionada, poco atractiva y una decepción para quienes desean abordar los temas de la arquitectura y la ciudad desde una perspectiva distinta y necesaria. Lo que, sea dicho de paso, no los hace superiores a ninguna otra persona sino complementarios en el objetivo común de hacer de la ciudad un espacio privilegiado de convivencia para todos: un desafío para la administración que recién empezó a ser dirigida a finales del 2010, por un profesional preparado y de buena fe.

Pie de página:

1. Wikipedia.
2. Opus, cit.
3. Diccionario de la lengua española.

Vía Express

Via express

La vía expresss o Vía celestial
Por Juan Lanzagorta Vallín
Guadalajara, 19.06.2010
Las megaestructuras, como la Vía Express,  tienen la función de mejorar las condiciones de vida de la población y son necesarias para resolver los complejos problemas en que están inmersas las ciudades de nuestro tiempo. No obstante, es preciso reflexionar sobre la pertinencia y el impacto que tienen esta clase de estructuras en la ecología del planeta, en los usos y costumbres de las diferentes culturas, los derechos humanos y los aspectos éticos, políticos, económicos y sociales que implican. Asimismo es preciso reflexionar previamente sobre la destrucción de los viejos paradigmas que conlleva y la esperanza de los nuevos significados. Una megaestructura es pertinente siempre y cuando garantice un impacto social favorable para el mayor sector social, sea sustentable y sus beneficios sean de largo plazo.
De la propuesta gubernamental comparto las siguientes consideraciones iniciales:
1. El problema principal de movilidad de la ZMG se encuentra de norte a sur, y no de oriente a poniente que es el sentido de la vialidad propuesta por el gobierno.
2. Con dirección oriente-poniente la ZMG cuenta ya con el viaducto Lázaro Cárdenas, sobre el que las autoridades están por concluir la construcción del puente Pedro Matute Remus, que lo hará tan fluido como la Vía express.
3.  De allí que la construcción de la Vía express, en el sentido oriente-poniente, sea una contradicción que genera dudas sobre las verdaderas intenciones de la iniciativa. La primera: el futuro del Valle de Tesistán, amenazado de ser urbanizado desde hace al menos un par de décadas.
4. A pesar de ser una iniciativa privada, la Vía express se erigirá sobre un espacio público, sea terrenal o aéreo (o celestial para el gobernador), que es de todos los mortales. No obstante, los beneficiados serán los menos y más poderosos de la sociedad. No es ético tampoco decir que por el hecho de existir esta vía celestial, mejorará el tránsito sobre la tierra, se generarán empleos, mejorará la imagen urbana (¿) y al gobierno  no le costará un centavo; todo esto, además, es una falacia y demagogia.
5. Con esta iniciativa, se está privilegiando el transporte particular sobre el colectivo, lo que contradice los dichos del gobierno a pesar de que esta vía se encuentra incluida en el Plan integral de movilidad de la Zona metropolitana de Guadalajara (lo que no es garantía de nada), pues la prioridad de la metrópoli está en el sentido norte-sur.
6. Con esta iniciativa, el gobierno del bienestar está declinando sus obligaciones constitucionales.
7. ¿Por qué los involucrados no invierten en solucionar, bajo el mismo esquema u otro mejor que incluya el transporte colectivo, la avenida López Mateos? Esto sería congruente con las obligaciones del gobierno y hablaría bien de la responsabilidad social de los empresarios.
8. Valga recordar que durante finales de los años 80, un grupo de empresarios y ex-funcionarios, encabezados por el señor Víctor Flores Horta,  promovieron un proyecto visionario y  ambicioso que consistía en construir una vía similar pero con mayor sentido social, ya que incluía el transporte colectivo a partir del aeropuerto (monorriel) y, al menos, el desarrollo de la zona Chapultepec aprovechando los terrenos del ferrocarril a lo largo de la avenida Washington,  a partir de la cual se proponía abrir un nuevo paso a desnivel por la calle Naranjo para posibilitar una nueva arteria vial hacia el sur de la ciudad al conectarse con la avenida Cruz del Sur. Las gestiones con la Secretaría de Comunicaciones y Transportes de la ciudad de México y Guadalajara, estuvieron a punto de ser concretadas después de varios años; lamentablemente, el asesinato del político Luis Donaldo Colosio  canceló esta posibilidad. ¿Conocen los autores de la Vía celestial este proyecto?
9. Bajo este esquema, los nodos principales previstos por la iniciativa gubernamental podrían ser aprovechados para construir las estaciones multimodales, bajo el respaldo de un plan maestro  de desarrollo urbano de la zona afectada, relacionado con el correspondiente a la zona metropolitana.
Es evidente que, bajo las premisas actuales, esta megaestructura no tiene la intención rectora de mejorar las condiciones de la sociedad sino la de beneficiar a unos cuántos inversionistas.

La vía expresss o Vía celestial

Por Juan Lanzagorta Vallín

(Este artículo fue publicado por el periódico La Jornada Jalisco el 19.06.2010)

Las megaestructuras, como la Vía Express,  tienen la función de mejorar las condiciones de vida de la población y son necesarias para resolver los complejos problemas en que están inmersas las ciudades de nuestro tiempo. No obstante, es preciso reflexionar sobre la pertinencia y el impacto que tienen esta clase de estructuras en la ecología del planeta, en los usos y costumbres de las diferentes culturas, los derechos humanos y los aspectos éticos, políticos, económicos y sociales que implican. Asimismo es preciso reflexionar previamente sobre la destrucción de los viejos paradigmas que conlleva y la esperanza de los nuevos significados. Una megaestructura es pertinente siempre y cuando garantice un impacto social favorable para el mayor sector social, sea sustentable y sus beneficios sean de largo plazo.

De la propuesta gubernamental comparto las siguientes consideraciones iniciales:

1. El problema principal de movilidad de la ZMG se encuentra de norte a sur, y no de oriente a poniente que es el sentido de la vialidad propuesta por el gobierno.

2. Con dirección oriente-poniente la ZMG cuenta ya con el viaducto Lázaro Cárdenas, sobre el que las autoridades están por concluir la construcción del puente Pedro Matute Remus, que lo hará tan fluido como la Vía express.

3.  De allí que la construcción de la Vía express, en el sentido oriente-poniente, sea una contradicción que genera dudas sobre las verdaderas intenciones de la iniciativa. La primera: el futuro del Valle de Tesistán, amenazado de ser urbanizado desde hace al menos un par de décadas.

4. A pesar de ser una iniciativa privada, la Vía express se erigirá sobre un espacio público, sea terrenal o aéreo (o celestial para el gobernador), que es de todos los mortales. No obstante, los beneficiados serán los menos y más poderosos de la sociedad. No es ético tampoco decir que por el hecho de existir esta vía celestial, mejorará el tránsito sobre la tierra, se generarán empleos, mejorará la imagen urbana (¿) y al gobierno  no le costará un centavo; todo esto, además, es una falacia y demagogia.

5. Con esta iniciativa, se está privilegiando el transporte particular sobre el colectivo, lo que contradice los dichos del gobierno a pesar de que esta vía se encuentra incluida en el Plan integral de movilidad de la Zona metropolitana de Guadalajara (lo que no es garantía de nada), pues la prioridad de la metrópoli está en el sentido norte-sur.

6. Con esta iniciativa, el gobierno del bienestar está declinando sus obligaciones constitucionales.

7. ¿Por qué los involucrados no invierten en solucionar, bajo el mismo esquema u otro mejor que incluya el transporte colectivo, la avenida López Mateos? Esto sería congruente con las obligaciones del gobierno y hablaría bien de la responsabilidad social de los empresarios.

8. Valga recordar que durante finales de los años 80, un grupo de empresarios y ex-funcionarios, encabezados por el señor Víctor Flores Horta,  promovieron un proyecto visionario y  ambicioso que consistía en construir una vía similar pero con mayor sentido social, ya que incluía el transporte colectivo a partir del aeropuerto (monorriel o tren ligero aprovechando las actuales vías del ferrocarril) y, al menos, el desarrollo de la zona Chapultepec utilizando los terrenos del ferrocarril a lo largo de la avenida Washington,  a partir de la cual se proponía abrir un nuevo paso a desnivel por la calle Naranjo para posibilitar una nueva arteria vial hacia el sur de la ciudad al conectarse con la avenida Cruz del Sur. Las gestiones con la Secretaría de Comunicaciones y Transportes de la ciudad de México y Guadalajara, estuvieron a punto de ser concretadas después de varios años; lamentablemente, el asesinato del político Luis Donaldo Colosio  canceló esta posibilidad. ¿Conocen los autores de la Vía celestial este proyecto?

9. Bajo este esquema, los nodos principales previstos por la iniciativa gubernamental podrían ser aprovechados para construir las estaciones multimodales, bajo el respaldo de un plan maestro  de desarrollo urbano de la zona afectada, relacionado con el correspondiente a la zona metropolitana.

Es evidente que, bajo las premisas actuales, esta megaestructura no tiene la intención rectora de mejorar las condiciones de la sociedad sino la de beneficiar a unos cuántos inversionistas.