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Escaparates periféricos

Por José Miguel León 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Periférica 33 es un colectivo de arquitectos integrado por Víctor García, Aurora León, José Miguel León y Martín Sáez. Su sede se encuentra en España, en la ciudad de Logroño. Este colectivo manifiesta que:

“En un momento en que la crisis ha llenado la ciudad de locales vacíos y que parece que no se puede hacer nada porque no hay dinero (según para qué), creemos que se puede y se debe intervenir sobre la escena urbana y la mirada de los ciudadanos proponiendo temas de reflexión, guiños sobre lo lúdico o mensajes críticos-irónicos sobre la realidad, y ¿porqué no, todo junto?, cambiando el se vende, se alquila por el se mira, se lee, se piensa.

Deseamos acompañar el latido urbano y social con reflexiones sobre temas, seguramente conocidos por muchos, pero no suficientemente mostrados a todos.

Microexposiciones sobre la sociedad contemporánea, la ciudad y la arquitectura, de duración temporal e itinerantes, se ubican tras los escaparates de locales comerciales o las cristaleras de entidades e instituciones, contando con la colaboración de todos aquellos que quieran compartir con nosotros, y ya lo están haciendo, este pequeño viaje por los escaparates de nuestra ciudad.”

Escaparates periféricos es una de sus primeras iniciativas.

Para leer el artículo, por favor haga click en: Las texturas del tiempo

 

 

 

 

 

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Criterios e indicadores de la vivienda sustentable

Por Francisco Álvarez Partida

31/Enero/2012

 

 

 

 

 

 

 

Imagen: ©Raúl Díaz, 2010.

 

La definición de “Criterio” del Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, solamente hace referencia a que es una norma para conocer la verdad o un juicio o discernimiento , utilizaré más bien lo que dice Wikipedia “Un criterio es una condición o regla que permite realizar una elección, lo que implica que sobre un criterio se pueda basar una decisión o un juicio de valor o una norma para acceder a la verdad .

La CONAVI menciona que “el objeto de los indicadores de sustentabilidad debe ser, proporcionar informaciónsobre el estado de la relación entre la sociedad y el mejoramiento o empeoramientode la calidad del medio ambiente, asimismo deben señalar si esa sociedad está en elrumbo sustentable. En otras palabras, deben reflejar los cambios temporales en lascondiciones biofísicas del medio ambiente, si esos cambios afectan a la salud humanay el bienestar social y, de ser así, cómo lo hacen y qué respuesta hay con relación atales transformaciones, por ejemplo los cambios en la tecnología, cómo afectan a lasinstituciones y el comportamiento humano”.

Estos indicadores estarán en función de los criterios de sustentabilidad de la vivienda sustentable y podrán ser de diferentes tipos: cuantitativos, cualitativos, etc.

La siguiente parte está constituida por extractos del libro “Green Building rating Systems, ¿Cómo evaluar la sostenibilidad en la edificación? Del IHOBESociedad Pública que tiene por finalidad apoyar al Departamento de Medio Ambiente, Planificación Territorial, Agricultura y Pesca del Gobierno Vasco en el desarrollo de la política ambiental y en la extensión de la cultura de la sostenibilidad ambiental.

Para leer el artículo completo haga click en: FAP_Criterios e indicadores de vivienda sustentable

III. La vivienda sustentable

 

 

 

 

 

 

 

 

Periférico y Ave. Los Laureles. Imagen:  ©Raúl Díaz, 2010

 

Francisco Álvarez Partida
20/Enero/2012

La vivienda en general ha evolucionado dependiendo de diversos factores que agruparemos en cinco dimensiones: A) El sitio, que incluye: relieve, clima, la biota, los ecosistemas, etc.; B) Lo social, que comprende lo cultural, niveles socioeconómicos, etc.; C) Lo económico, que ha adquirido mayor importancia a partir de la Revolución Industrial; D) Lo tecnológico, que está definido por el avance de la ciencia y por el diseño, pero también por el tipo de problemática a la que nos enfrentamos y, E) Lo político que articula todo lo anterior.

Hagamos un análisis diacrónico , iniciando por la vivienda prehistórica, con las cavernas naturales o artificiales (Peenpit y los Weem) y las fosas cubiertas de ramas de árboles. El paso del nomadismo al sedentarismo implicó también cambios en la vivienda. Mientras que los nómadas aprendieron a utilizar las pieles de los animales, o el fieltro para hacer tiendas, yurtas, kibitkas o tepees; los pueblos sedentarios crearon edificaciones más sólidas, que proveían un mejor cobijo del medio ambiente o más seguridad contra los ataques de animales o de otras personas, con las chozas, palafitos, terramaras; construcciones de madera en regiones forestales, o en los lugares en donde la madera o la vegetación no abundaban; hechas con mampuestos de piedra (Lalayots en las Beleares, los Nuragos en Cerdeña, los Castellieri en Istria o las Hiruddi en la región de Otranto), albañilería de piedra calcárea gres o granito según la naturaleza del subsuelo. Muros de adobe o de ladrillo y cubiertas de teja cuando el suelo es arcilloso.

Los materiales influyeron en la forma de las edificaciones, las edificaciones redondas son más fáciles de erigir con piedra que con madera, las paredes hechas con vegetación (ramas, palmeras, etc.) pueden arquearse hasta cierto punto y dar forma de cesto o combadas a las chozas, mientras que las cañas rígidas generan formas cuadráticas o rectangulares.

La tecnología disponible también influye en la construcción de la vivienda, las invenciones de nuevas herramientas de la edad de piedra a la del hierro, a la era industrial y de nuevos materiales, como el ladrillo cocido, ladrillos esmaltados para revestimiento, baldosas de arcilla en colores, el cemento, el hierro, etc. y nuevas sistemas constructivos con los que se pudieron trabajar los pórfidos, granitos y mármoles, aparecieron los encolados, los chapeados, las incrustaciones, los cierres con puertas de madera o de hierro y ventanas con placas de vidrio fundido. Se aprendió a conducir las aguas potables y las de riego, se aprendió a hacer desviaciones para las aguas de lluvia y las residuales y retretes con agua corriente y depósitos con agua caliente, que la Enciclopedia Espasa-Calpe menciona que se pueden observar en algunos pilares de Knosos en Creta. Algunos elementos sirvieron para hacer más eficiente la construcción contra la humedad o el viento, etc.; otros para hacer fortificaciones más seguras contra los ataques.

Para leer el artículo completo, favor de hacer click en: III. La Vivienda Sustentable_Fco Álvarez_OK

 

 

 

 

 

La calle es la frontera entre países en guerra


 

 

 

 

 

 

Imagen: ©JLV, 2010.

 

Álvaro Morales
18/Enero/2012

La separación entre el espacio público y el privado no es sólo un hecho tangible, físico, es de igual manera un hecho simbólico, semántico y lingüístico. Hemos asignado a la calle una serie de valores y sentidos que la explican desde el refranero popular, desde el lugar común y la frase hecha, y que por lo mismo reflejan una percepción compartida. De tal manera una mujer de la calle es una mujer pública, de todos, abierta a la ciudad, pero cerrada a sus ciudadanos en el ámbito privado, en el ámbito del hogar. En contraposición una persona hogareña es alguien que hace su vida en privado, que conserva vínculos con el exterior, pero que fundamentalmente lleva una vida dedicada a su familia, a su hogar, al espacio doméstico y cerrado al exterior, a la calle. Un hombre callejero jamás podría suponerse como un ejemplo de virtud, así como un perro callejero implica la impureza, el no tener orígenes, el ser público, pero también el no tener dueño. La calle, lo público puede ser una metáfora de la libertad. El espacio público es el espacio de todos y por lo mismo de nadie, es la manifestación espacial de nosotros mismos pero a la vez nos es ajeno. La calle es el lugar de corrupción, el encuentro con lo prohibido, con el peligro, con lo desconocido, con la intemperie. Pero también resguarda en sí un aprendizaje; me eduqué en la calle, es sinónimo de una educación dura, de libertad, es la metáfora de la autoformación, del hacerse a sí mismo, del haberte construido una personalidad en las situaciones más adversas y en la soledad.

La casa es en cambio el lugar del resguardo, el lugar al que siempre se vuelve cuando se necesita volver a alguna referencia de tu pasado que te devuelva la seguridad. Cuando regresas de un viaje a tu país, a tu ciudad, vuelves a tu casa, entonces, sólo en ese recuerdo idílico casa-ciudad-país es lo mismo. Para demostrar que te encuentras bien, a tu anchas, en algún lugar dices que estas como en casa, que te sientes en casa, que es del todo diferente a cuando te sientes en la calle, que es como estar perdido.

La casa también es la familia, me saludas a todos por casa, ¿cómo están en tu casa?, y eso se refiere a toda tu familia, aunque ya no compartan el mismo techo. La casa y la calle se comunican por puertas y ventanas, por balcones y terrazas, la casa y la calle hablan un mismo idioma en dos distintos continentes, con dos contenidos distintos. La necesidad del hombre hace la calle y separa la casa de las otras casas, unidas por la calle. La calle somos nosotros, el umbral que separa y une simultáneamente.

Ser un niño de la calle es ser un desterrado, un error de esta sociedad, una herida colectiva, es un golpe de realidad saliendo del mundo idílico del hogar, del calor, la calle es fría y está poblada de asechanzas. La calle es el mundo real, la crueldad, los niños pidiendo limosna, los niños de nadie que nos confrontan a todos.

La calle es también el poder, el espacio de disputa por la dominación del territorio, la calle es la frontera entre países en guerra, el río desbordado en la tormenta, quien sea dueño de la calle es el dueño de todos sus habitantes. Los vecinos están tejidos en la trama de una ciudad, los ciudadanos se unen entre ellos por la calle, cuando los vecinos toman la calle ellos son los dueños de la ciudad, de su espacio y de su vida, echarse a la calle es manifestar la democracia, ganar la calle es ganar el flujo del propio destino y la posibilidad de revertirlo, cuando la gente sale a la calle y se manifiesta y opina la ciudad gana, la calle sin gente es la derrota de la ciudad.

Cuando estas desolado, muerto de hambre y sin un peso, cuando estas peor es cuando estas en la calle. Cuando la tragedia el abatimiento y la mala fortuna te siguen estas por la calle de la amargura. La calle es entonces el reflejo del infortunio, el lugar del desamparo y la más solitaria soledad.

No se puede salir a la calle, cuando la calle es el lugar del dolor urbano, del miedo colectivo, cuando la calle está ganada por la policía que nos defiende, cuando a la justicia se la sigan llevando de calle. No se puede ser callejero hasta que no le devolvamos a la calle y al espacio público su valor de escenario colectivo para las múltiples representaciones, hasta que la gente no vuelva a salir al parque, porque es su parque, hasta que la violencia no se vaya cuando recuperemos la ciudad. Volveremos a callejear, a callejonear, cuando sepamos que la manera de disminuir la inseguridad es aumentando la vida urbana, que son los lugares menos concurridos los más peligrosos y cuando recuperemos la calle veremos que la gente misma actúa como vigilante informal de un espacio socializado.

Porque no importa quienes seamos la calle es nuestro origen y nuestro destino como seres urbanos.

 

II. ¿Cómo definimos la vivienda?

 

 

 

 

 

 

 

Imagen: Raúl Díaz, 2010.

 

Francisco Álvarez Partida
8/ Enero/ 2012

 

Existe un sinnúmero de definiciones al respecto, tomaré algunas para analizarlas e ir construyendo la complejidad del tema. En el diccionario de uso del español de María Moliner aparecen algunos sinónimos que también se analizan como: alojamiento, casa, domicilio, habitación, así como hábitat y residencia.

La palabra vivienda en otros idiomas, nos ayudará a encontrar artículos referentes al tema; en el francés: logement, habitation, demeure. En inglés: dwelling, housing. En alemán: Wohnung.

La primera definición hace alusión a su conformación básica, a su uso, así como a su origen etimológico; en el Diccionario de la Lengua Española, se dice que vivienda es un lugar cerrado y cubierto construido para ser habitado por personas, es una palabra que viene del latín “vivenda”, que es la terminación femenina de “vivendus” y del participio de futuro pasivo de “vivere” que significa vivir.

Me permitiré utilizar la definición que aparece en Wikipedia “la vivienda es una edificación cuya principal función es ofrecer refugio y habitación a las personas, protegiéndoles de las inclemencias climáticas y de otras amenazas naturales” , ya que incluye además, la palabra refugio, tanto del clima como de otras amenazas naturales y yo agregaría que también sociales y económicas.

Para leer el artículo completo (II de tres partes), por favor haga click en: FAP_Definición de la vivienda

I. Una aproximación a la vivienda sustentable en México

 

 

 

 

 

 

 

Imagen: Raúl Díaz, 2010.

Francisco Álvarez Partida
7/Enero/2012

I. Introducción (Primera de tres partes)

Partamos del análisis de lo que actualmente estamos produciendo como vivienda en general, en la forma más amplia en que podamos abarcarla y de la problemática que esta vivienda está generando en términos de sustentabilidad.

Podemos utilizar la definición original de la sustentabilidad, que está dada en el Informe Brundtland: “El desarrollo que satisface las necesidades y aspiraciones de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades”1, pero como la sustentabilidad depende de una contribución colectiva de varios elementos del planeta, como lo veremos más adelante, y la vivienda es solamente uno de estos componentes2 debemos ayudarnos de otras definiciones, como la acuñada por la comunidad de Sonoma en EEUU, que me parece más clara:“La manera de asegurar la calidad de vida de la gente, dentro de los medios de la naturaleza, de una manera justa y equitativa para toda la humanidad, otras especies y generaciones futuras. La sustentabilidad requiere que no consumamos recursos más rápidamente de lo que la naturaleza puede renovarlos, ni producir deshechos más rápido de lo que pueden ser absorbidos”.

(Para leer el artículo completo, por favor haga click en: FAP_Aproximación a la vivienda).

 

 

 

 

 

 

Jalisco Cómo vamos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Presentación de ¿Cómo nos vemos los tapatíos? Encuesta de Percepción ciudadana de calidad de vida en el área metropolitana de Guadalajara.
Jalisco Cómo Vamos, Observatorio Ciudadano de Calidad de Vida.

Palabras de María Guadalupe Morfín Otero
13/12/2011

 

Muy buenas noches; me alegra estar tan bien acompañada por tan buenos amigos como los dos Guillermos, de la Peña y García Oropeza,  José Luis Leal Sanabria,  Eduardo López Moreno, de ONU Hábitat —de quien fui vecina muchos años—, por Luis Aguilar, y por el mismo David Gómez Álvarez, caporal mayor del Observatorio Ciudadano de Calidad de Vida, auspiciado por la Fundación Álvarez del Castillo, Extra, A.C., y el Iteso, la Universidad jesuita en Guadalajara (aunque esté en mero Tlaquepaque).

Ya desde julio nos fueron presentados los prolegómenos de la Encuesta de Percepción ciudadana sobre calidad de vida ¿Cómo nos vemos los tapatíos? 2011. Y aunque como nueva criatura ya daba desde entonces patadas firmes en el medio local, ahora revela sus plenos colores y matices.  Se trata de un texto no sólo esperado y útil, sino necesario, para comenzar a mirarnos en estas gráficas y comenzar a hacer otras preguntas pertinentes, y a rellenar con ellas los pays en rebanadas y los tubitos a colores agregados que vayan definiendo qué tan a gusto estamos en esta urbe, o si de plano queremos irnos a Hostotipaquillo o La Peñita de Jaltemba o a la Isla del Padre o a Houston a dirimir nuestro destino.

26 cadáveres depositados bajo los Arcos del Milenio los días previos a la mayor feria cultural del continente, la FIL, serían motivo suficiente para decir “nos largamos a Mérida o a Querétaro”. Pero rellenando los pays y los tubitos, de las encuestas que vendrán, y de las futuras preguntas que el equipo coordinado por David, e integrado por Rebeca Bross Jaime, Rafael García Aceves, Víctor Armando Ortiz Ortega, Germán Petersen Cortés, entre otros, y por los Equipos Temáticos tan rica y pluralmente conformados por expertos y expertas, también habrá quien, por ese mismo trágico hallazgo diga: “ahora me quedo. Aquí es necesario plantarme para que nunca más vuelvan a hacer esto. Para que mis pasos, mi palabra, mis decisiones de cada día lleven a la posibilidad quizá no de ser felices –pues eso ninguno se lo puede garantizar a nadie-, pero sí a la certidumbre de haber hecho todo a mi alcance para merecer la felicidad.”

Para leer el discurso completo, haga click en Guadalupe Morfín. Jalisco Cómo Vamos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Guadalupe Morfín, David Gómez Álvarez, Luis Aguilar, José Luis Leal y
Guillermo García Oropeza. 
©JLV, 2011.

 

 

 

 

Derecho urbanístico

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por Francisco Javier Silva Castañeda
Subdelegado jurídico de la Procuraduría de la Protección al Ambiente delegación Jalisco y académico del ITESO
2/12/2011

En primer término deseo resaltar la atinada, oportuna e indispensable labor que realizaron los maestros Verónica Sánchez García y Luis Antonio Rocha Santos en el libro Introducción al Derecho urbanístico en México, publicado por la Editorial Trillas, al elaborar esta guía jurídica en materia urbanística que se presenta en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, en un momento donde la ciudad, y por ende la comunidad tapatía, al igual que muchas otras ciudades del país, está necesitada de información jurídica veraz, legítima y orientadora, para entender los graves problemas que en la actualidad enfrentan nuestras metrópolis, con el propósito de que los ciudadanos podamos exigir a nuestras autoridades las mejores decisiones públicas. Este documento nos permitirá reflexionar con certidumbre y apego a la legalidad sobre todas aquellas situaciones que, en materia de desarrollo urbano, modifican, día tras día, el entrono construido en el que nos desarrollamos.

Este libro, tiene el acierto de haber incluido hechos históricos que han trascendido en el Derecho urbanístico actual; los lectores se sorprenderán, al igual que yo me sorprendí, cuando imaginen la época prehispánica bajo la misma lupa utilizada por los autores, para hacer referencia a los hechos que marcaron, en su momento, la organización comunal en las ciudades más importantes de México.

Por ejemplo, leyendo sobre Tenochtitlan, el lector pasará del Chimancalla (o agrupamiento de casas) o del Calpulli o Barrio, al campan o parcialidad (División territorial de las ciudades de la época) a través de las tlaxilacalli (calles). Podrá enterarse que las ciudades prehispánicas mantenían una organización urbanística acorde y pujante de acuerdo a las necesidades de su época; situación me obliga a preguntarme qué nos hace falta en las ciudades de hoy, para hacer las cosas adecuada y equitativamente, favorables para todos. Por fortuna, esta obra responde con creces este y otros cuestionamientos.

Los autores nuevamente aciertan cuando, con hechos históricos por todos conocidos pero no estudiados a través del lente del experto en materia urbanística, logran transmitirnos la importancia de las determinaciones legales que durante la Colonia se suscribieron en nuestro país, a partir d ela influencia europea y su particular forma de organizar y edificar las ciudades durante los siglos XVI al XVIII. Quién iba a imaginar, por ejemplo, que las Ordenanzas de Alfaro en 1612, establecidas con el objeto de mitigar la lamentable situación que los indios padecían por el maltrato español, serían una de las bases de doctrinales en los que muchos juristas se apoyarían para establecer lo que más tarde conoceríamos como la figura del Alcalde, hoy Presidente municipal, dentro de la organización político-social de la comunidad moderna.

No puedo dejar de señalar que lo cuidado de la redacción de los textos y la forma de expresar los conocimientos, datos y hechos auténticos por parte de los autores permiten recorrer, en pocos renglones, el tiempo del México independiente hasta nuestros días, identificando con acierto los conceptos, criterios, documentos, leyes y artículos que enmarcan la base jurídica del Derecho urbanístico del México actual.

En el capítulo segundo de la obra, los autores nos ilustran con conocimientos que, al ser abordados desde una perspectiva legal propia de las ciencias sociales y la investigación jurídica, adquieren un valor y relevancia distinta a la que tradicionalmente conocemos. Tales son los casos de términos como ciudad, población y habitantes, por citar tres de ellos. Es en este punto, donde los autores logran compenetrarnos en el mundo del entendimiento jurídico del Derecho urbano.

Para muchas personas, tratar de entender la teoría del urbanismo podría resultar tedioso y hasta infructuoso;”para esto están los juristas e investigadores”, dirían algunos. Sin embargo, este libro permite entender de una manera racional y asimilable para todos las bases teóricas que sustentan el conocimiento y, a su vez, dan motivo existencial de la legislación urbanística. En este sentido, sería interesante que este esfuerzo editorial llegue al Congreso del Estado así como a nuestros regidores municipales para que mejoren la toma de decisiones en materia urbana, que mucha falta nos hace.

La parte del libro que me pareció particularmente inspiradora, capítulo 3, es la relacionada con el marco constitucional del derecho urbanístico en la que Verónica Sánchez García y Luis Antonio Rocha Santos terminan aterrizando con la visión garantista de esta importante ciencia del Derecho público. Quienes nos desarrollamos profesionalmente en el mundo del litigio, tanto en la vía administrativa como civil y penal, en ámbitos relacionados con el Derecho urbanístico, encontraremos en este texto un cúmulo de elementos legales y de racionalidad jurídica para soportar nuestras argumentaciones en los procesos.

Por esto, estoy convencido que no solamente estamos frente a una obra de utilidad académica, sino también frente a una guía para el óptimo desarrollo del trabajo procesal que, en materia ambiental, estamos obligados a mejorar los funcionarios públicos, abogados, litigantes, jueces y magistrados, en la aplicación de las reglas básicas de convivencia humana que garantizan el correcto desarrollo de la sociedad. Así, me parece que de haber leído este libro los constructores de la Villa Panamericana, ésta se hubiera edificado en otro lugar y bajo otros conceptos urbanísticos, y el puente Matute Remus sería una obra con menos lustre pero más funcional y menos costosa.

La sistematización del Derecho urbanístico que los autores han realizado, nos permite con ubicar los contenidos de la legislación urbana vigente, y nos invita a reflexionar propositivamente para fomentar los cambios, mejoras y actualizaciones que las ciudades de hoy nos demandan, en especial, el cumplimiento de la normatividad para acabar, de una buena vez, con la corrupción, ese horrible fantasma y flagelo social que, tanto en el ámbito público como en el privado, se presenta recurrentemente.

Los interesados en general, encontrarán en este libro los elementos básicos para entender las disposiciones normativas actuales y la importancia de su aplicación y cumplimiento, así como, el valioso papel que el ciudadano organizado tiene en la toma de decisiones urbanas. Cabe mencionar que los autores hacen también sendos razonamientos jurídicos dedicados al análisis de la legislación urbanística del estado de Jalisco y su ley complementaria.

Aunado a la pluma jovial, femenina y novedosa de la doctora Sánchez García, encontramos el peso de la experiencia litigiosa del maestro Rocha Santos, aunque ello —no puedo dejar de mencionarlo— me hubiera gustado que se sumara a esta importante sintaxis argumentativa aportando algunos casos de estudio que muy seguramente se encuentran en el acervo profesional del propio magistrado Rocha Santos. A lo mejor, la editorial Trillas ya nos tiene preparado un manual de derecho procesal urbanístico o de clínica de derecho urbano, con lo que, sin duda, nos sorprendería una vez más.

Finalmente, no quiero dejar de mencionar que, en cada “Resumen de lo Aprendido” al final de cada capítulo, se otorga, a quienes también nos dedicamos a la docencia, un bagaje sensacional para el abordaje de los temas en las aulas, por su magnífica síntesis.

Con esfuerzos como el realizado en este libro y, en especial, con la aplicación de sus conceptos, podemos cambiar el rumbo y mejorar nuestros niveles de convivencia en las megalópolis. Recordemos que en los próximos treinta años, el 90% de la población vivirá en las grandes ciudades como Guadalajara y la Ciudad de México. Con este libro de obligada lectura podremos entender mejor y de forma más amplia y diferente a la ciudad.

Gracias por haberme invitado a presentar este magnífico libro.

 

 

 

 

 

 

 

FIL. © JLV, 2011

Sobre señalética

Señalética en Zapopan y anuncio en la Basílica. Imágenes: JLV, 2004.

Por Rodolfo Encarnación
Académico del ITESO

 
El objetivo de esta visita extraordinaria al Centro Histórico de Zapopan nos permite (a los profesores) proveer a los alumnos de una serie de apreciaciones y precisiones que éstos registran desde su propia perspectiva permitiéndoles, en base a esta experiencia, establecer los grados de sensibilidad y concienciación necesarios para sus futuras propuestas y proyectos.

Durante el trayecto y mientras caminábamos, fueron señalándose las características del entorno: la oportunidad de espacios desaprovechados, la diversidad de texturas y colores, las fachadas (algunas con mejor mantenimiento que otras), el uso del suelo, las áreas jardinadas y especialmente las diversas actividades de sus moradores. El arquitecto Petersen, vecino del lugar, describió, de manera amena, cómo algunos personajes daban o dieron vida a la colonia ofreciendo sus mercaderías cotidianas. En el lugar, existen casas con generosos terrenos y se vive tranquilamente en un entorno arbolado y de calles empedradas, lo cual tiene dos ventajas: por un lado reduce de manera natural el tráfico y la velocidad de los vehículos y, en otro sentido, permite la recarga de los mantos acuíferos en la época de lluvias sin pasar por alto la temperatura ambiental.

En relación a la señalética y anuncios publicitarios constatamos que no se tiene una norma que permita establecer orden y buen criterio para la instalación de los mismos. Existe no sólo aquí, sino en general, una anarquía y contaminación visual, producto del oportunismo y escasa o nula cultura del diseño.

La señalización vial en la zona —una práctica tan empírica en el fondo y tan redundante en la forma y la técnica de su utilización— ha evolucionado más tarde con la aplicación del principio de señalizar, atendiendo necesidades menos genéricas y más particulares de información instantánea. La proliferación de la movilidad social, de los servicios públicos y privados, y del sistema de consumo de libre concurrencia, llevaron el principio de señalizar a desarrollar programas para necesidades específicas que son el objeto de la señalética.

La movilidad social no se manifiesta solamente en las autopistas; la complejidad de la vida contemporánea no está presente exclusivamente en la circulación rodada y peatonal. Es la misma organización social, con sus instituciones, sus comercios y con la cantidad y variedad de servicios que ofrece, la que interpone una serie de «escenarios» sucesivos en la trama de la vida cotidiana, que los individuos están obligados a atravesar, a circular en ellos y realizar acciones y operaciones diversas, no siempre sencillas.

Así nace, por necesidad, una serie más evolucionada de sistemas de información y orientación en el espacio y en las cosas: la señalética. Estas necesidades son las que definen su naturaleza, sus características y sus funciones, las cuales se analizan tomando como referencia su práctica antecesora: la señalización vial. El paso de la señalización a la señalética, así como cada uno de sus dominios, es de hecho un fenómeno de la complejidad social —en su sentido más literal— y de la comunicación de informaciones, la cual deviene una necesidad cada vez más importante y, precisamente por eso, demanda soluciones de más en más sofisticadas.

Señalizar es poner señales improvisadas o prefabricadas al espacio o cosas, partiendo de situaciones conocidas a priori. Señalética es un lenguaje desarrollado de signos específicos y, a la vez, el conjunto de criterios para su concepción y aplicaciones cuya característica principal es la adaptación a problemáticas precisas, siempre relativamente diferentes. Si bien el sistema señalético se funda en la señalización (marítima, ferroviaria y vial sobre todo), la extiende y la adapta a muchos otros dominios, universalizándola.

Al contrario de la señalización, la señalética se ocupa de programas específicos para problemas particulares. El diseñador señalético, ¿va a hacer todos los centros comerciales iguales, todos los aeropuertos iguales, todos los bancos iguales de la misma manera que todas las señalizaciones viarias son iguales con independencia de cual sea su entorno? Si cada arquitectura crea un entorno propio (comparemos el aeropuerto de los Ángeles y el de la Ciudad de México) y se impone con una personalidad particular, ¿la simbología señalética debe discurrir al margen de esta personalidad por imperativos normativos o debe integrarse y formar parte de esta personalidad arquitectónica y ambiental? Como podrá verse, la respuesta no es simple y debe buscarse en las principales premisas de la señalética. La señalética debe identificar unos determinados lugares y servicios (primero externamente, y luego al interior) y facilitar su localización en el espacio arquitectónico, urbanístico, etcétera. Esta información debe permanecer abierta a las motivaciones y necesidades de los usuarios a cada instante. En todo caso, debe dejarlo en libertad de decidir utilizar o no estos servicios, cuáles y en que orden, ya que serán los de sus propias preferencias o urgencias. Cada lugar tiene una morfología o una arquitectura determinada, casi siempre preexistente al proyecto señalético o que ha sido concebida, en la gran mayoría de los casos, con independencia de la futura aplicación señalética. El problema se origina a causa de la división de las tareas (todavía el modelo taylorista) divididas en estapas, en las que la obra arquitectónica corresponde a la primera; la intervención del ingeniero y el ergonomista en la organización a la segunda fase y, a la tercera, al final, el diseñador señalético entra en escena. Esta escisión del conjunto en partes separadas es una de las primeras causas de desorden.

Por supuesto que al existir una estructura arquitectónica determinada en la mayor parte de los casos (casas antiguas), existe una notable distancia temporal entre la construcción del edificio o del conjunto y su adaptación a un servicio abierto al público. Readaptar un espacio a unos fines muy diferentes, constituye un problema serio no sólo por lo que se refiere al acondicionamiento y la organización de los servicios y el trabajo, sino porque la estructura morfológica del espacio expresa otra cosa muy distinta de lo que deberá expresar la información señalética que en él se ubica. Todas estas situaciones comportan en si mismas una notable ambigüedad para el usuario circunstancial y si la señalética no incorpora otra lectura del espacio de acción, otros datos de conocimiento, sería absolutamente difícil e incluso imposible desenvolverse en él.

Sintetizando los aspectos implícitos, señalaré que la adaptación de la señalética al medio, que es una premisa fundamental de esta disciplina y uno de los principales factores diferenciales por relación a la señalización, se diversifica en una serie de constreñimientos: el espacio, en el sentido más general del término; el espacio total y los espacios parciales en que éste se subdivide; la morfología arquitectónica o del entorno;la organización del espacio en función de los servicios que se prestan al público; las distancias de visión de los paneles señaléticos, que determinan su tamaño y contraste; la iluminación ambiente: luz natural y/o artificial, o ambas a la vez, y la imagen de marca del espacio objeto de tratamiento señalético. Por lo que se refiere a las premisas propias del sistema señalético, consideremos que la principal es la economía generalizada, en el sentido de la máxima simplicidad, tanto en el lenguaje señalético como en el número de paneles y los sistemas de técnicos de construcción y montaje.

En relación con el lenguaje señalético, es esencial la adecuada adaptación de los recursos informacionales a sus capacidades expresivas. Ciertos tipos de información requieren el código lingüistico, mientras otros transmiten con mayor eficacia por medio del código icónico. Ambos pueden reforzarse a su vez con el código cromático.

Finalmente, debe tenerse presente la existencia de unas normas internacionales precisas, que constituyen una parte importante del lenguaje señalético gracias a la extensión geográfica de su implantación y que, por eso mismo, deben ser respetadas.

 

 

 

 

 

 

 


(Izq.): Rodolfo Encarnación y Carlos Petersen asesorando
a los estudiantes del taller Cinco del ITESO.
Imagen: JLV, 2004. 

El barrio con su movilidad, sustentable e incluyente


Barrio de Mexicaltzingo. Foto: JLV, 2010

Por Enrique Nafarrate Mexía

La ciudad es la morada de un conglomerado de personas y familias en una geografía, dentro de una estructura espacial, que busca fuentes de trabajo y todo tipo de servicios con sus satisfacientes humanos, para mejorar su calidad de vida. Esta comunidad requiere del aprovisionamiento de alimentos; de servicios de salud e higiene; de sistemas de educación y ciencia; de servicios municipales; de instalaciones deportivas; de asistencia social; de comercio y oficinas; de comunicaciones, sistemas de circulación vehicular y transportes; de cultura y ocio; de bancos y servicios financieros; de instalaciones gubernamentales y administrativas; de viviendas; de industria y artesanías; de protección civil; de recreación; de entretenimiento e interés visual; de religión: de turismo y de varios servicios como gasolineras, estacionamientos, aseo y basura; mobiliario urbano; señalizaciones; estacones de monitoreo ambiental; bio-urbanismo y eco-urbanismo; agricultura urbana, el desplazamiento de personas por la ciudad, etcétera. Además, el intercambio humano en los espacios de la ciudad, con su política urbana, en la solidaridad social y su integración que se obtiene a través de las relaciones sociales, comunitarias, interpersonales e interfamiliares. Es así como una ciudad se debe organizar en sus barrios, diseñados para que el morador o protagonista de la vida urbana encuentre a distancia peatonal todos los requisitos y requerimientos de la vida familiar básica, esto es: alimentos, ropa, escuelas, salubridad e higiene, espacios de encuentro, templos y, de ser posible, el trabajo dentro de un medio ambiente ecológico. Fuera de este ambiente del barrio, es necesario salir de su área para realizar actividades especializadas. La metrópoli de Guadalajara cuenta con barrios tradicionales que se deben fortalecer en sus Centros de Barrio para que sus moradores puedan vivir en forma autosuficiente, esto es, para que no necesiten salir de su barrio para satisfacer sus requisitos y requerimientos primarios, ecológicos y sustentables. La movilidad dentro del barrio será preferentemente peatonal y en bicicleta, utilizando las vías recolectoras y sus andadores. Para abordar o iniciar el rediseño de una ciudad o metrópoli, es conveniente iniciar por localizar los barrios tradicionales y las colonias o fraccionamientos que operan como tales. A continuación el área de la metrópoli se completa creando los nuevos barrios que integren a toda la población restante, aprovechando las vialidades existentes según el criterio que se describe más adelante.

¿Qué es un Barrio?

De acuerdo con el Diccionario de la lengua española, Barrio es “Cada una de las partes en que se dividen los pueblos grandes o sus distritos” o “toda subdivisión con identidad propia de una ciudad, pueblo o parroquia” (Wikipedia). No obstante, para efecto del presente ensayo, se entiende por barrio: Una célula urbana habitacional, autosuficiente que cuenta con su Centro de Barrio donde se localizan todos los servicios básicos para satisfacer los requisitos y requerimientos de los vecinos.

El criterio para definir el espacio del barrio se basa en la movilidad peatonal, con el objeto de que los vecinos que viven más retirados del centro del barrio, solo caminen de 800 a 900 metros para llegar al centro barrial, con un tiempo aproximado de 10 minutos. Tomando una retícula de 9 manzanas por 9 manzanas, tendríamos 81 manzanas con una población de aproximadamente 6,000 a 8,000 vecinos. Si las manzanas son de 100 metros por 100 metros aproximadamente, la superficie del barrio seria de 810,000M2. Respetando 9 manzanas para el Centro del Barrio. El centro del barrio contaría con:

- Plaza en una manzana, preferentemente con portales, donde llegarían las calles recolectoras arboladas.
- Iglesia con servicios apostólicos, pudiendo ser una Parroquia.
- Centro administrativo municipal, con policía, correo y telégrafo.
- Centro comercial con mercado, tiendas de ropa, boutiques florería.
- Centro escolar con primaria y secundaria.
- Centro cultural con biblioteca y cines.
- Centro deportivo.
- Centro medico con farmacia.
- Restaurantes, cafés, bares, refresquerías, cervecerías, neverías.
- Gasolinera con taller para autos y lavado de coches.
- Estacionamiento para vehículos de motor, bicicletas, taxis y bicitaxis.
- Puestos de revistas y periódicos.
- Oficinas para profesionistas. Bancos .
- Los autobuses pasarían por las vías locales, esto es, por la periferia del barrio.

Movilidad urbana

La movilidad urbana o accesibilidad sustentable e incluyente, es la forma de desplazarse las personas eficientemente en la ciudad, ya sean mayores, jóvenes o niños y las personas que cuentan con capacidades diferentes, teniendo un profundo respeto por los usuarios de las calles y el medio ambiente. El peatón es el protagonista de la movilidad urbana sustentable e incluyente, en sus desplazamientos peatonales se minimiza el costo energético, la contaminación y se reducen los riesgos humanos producidos por accidentes de tránsito, así mismo, fisiológicamente le es muy benéfico al vecino caminar. El desplazamiento de personas dentro de una ciudad, para acceder a los servicios especializados de educación, de salud e higiene, de trabajo, de recreación y abastecimiento de víveres, de ropa, de ocio y deportes deben pensarse en el sistema del transporte motorizado menos contaminante atmosféricamente y que consuma menos energéticos no renovables, menos ruidos y que prevea los accidentes viales, el peligro y la congestión de la circulación. Se debe tender a incrementar la calidad de vida de los ciudadanos, mediante el ocio personal con el tiempo ahorrado en la movilidad urbana sustentable. La movilidad urbana o accesibilidad se vincula con la necesidad de obtención del bien, del servicio o del contacto buscado desde un determinado origen, e incorpora elementos espaciales temporales y tecnológicos. El grado de movilidad se mide considerando los costos de desplazamiento efectuados para satisfacer las necesidades, así como la capacidad y estructura del sistema de transporte local. Lograr los objetivos ambientales y sociales de movilidad urbana en el crecimiento urbano desordenado, aumenta desproporcionadamente los costos de desplazamiento al trabajo con grave perjuicio para los pobres, que también sufren el deterioro del ambiente y de la seguridad vial personal. El urbanismo que aleja los equipamientos, los empleos y comercios de la vivienda, destruye el acceso a éstos a pie o en bicicleta, de modo cómodo y atractivo. La vialidad de la Metrópoli Guadalajara se debe basar en el barrio, la vialidad urbana debe permitir y respetar la vida interior del barrio.

Por este motivo:
-A las calles interiores del barrio, las llamaremos “Vialidad Local (VL)”.
-A las “Vialidades Subcolectoras (VS)” son las avenidas perimetrales al barrio.
-A las “Vialidades Colectoras menores (VCm)” son las calzadas que envuelven de 6 a 9 barrios.
-A las “Vialidades Colectoras (VC)” son los bulevares de circunvalación que circundan a más de 10 barrios y las diagonales del sistema vial.
-A las “Vialidades Principales (VP)” son los periféricos que deben contar con un ancho suficiente para construir interiormente pasos a desnivel.

Por último, las ‘’Vialidades Regionales (VR)’’ son las avenidas que conectan con carreteras, debiendo contar con el ancho suficiente para construir pasos a desnivel en sus nodos. (Nomenclatura del Código Urbano del Estado de Jalisco, México).

La Guadalajara Metropolitana continuará creciendo en un futuro, como ha crecido hasta el día de hoy, obligando a la planeación urbana vial, a verse en la necesidad de abrir y construir vías colectoras y vías rápidas en el futuro próximo. Este requisito obliga y conviene realizarlo lo antes posible para lograr una adecuada eficiencia en la vialidad, competitividad y mejorar la calidad de vida de la metrópoli. Las formas de la movilidad se logran mediante:

1 – El peatón normal y el de capacidades diferentes, son los protagonistas de la ciudad, en todas sus edades.
2 – Los vehículos o transportes se clasifican en:

2.1 Los de acción humana que son las bicicletas y los bicitaxis, que utilizan las ciclovias o ciclopistas, estos medios son para distancias cortas y medianas, para mayores pueden dejarse las bicicletas en los estacionamientos de relevo y tomar o moverse en el transporte público colectivo.
2.2 Los de tracción animal, que son las calandrias, los carretones tirados por burros, mulas o caballos. Se sugiere que la ciudad cuente con paseos hípicos para caballos charros y de silla inglesa
2.3 Los motorizados, que vienen siendo:

2.3.1 Las motocicletas, las motonetas y las bicimotos.
2.3.2 Los automóviles en sus versiones de particulares, empresariales y taxis.
2.3.3 Los autobuses urbanos y foráneos, el Metrobús, los trolebuses y el metro o tren, que son el transporte público colectivo. Por último,
2.3.4 Los camiones, las camionetas y tráilers, que ofrecen el servicio de carga y descarga.

De todas estas formas de la movilidad, la que más afecta a la sustentabilidad y a la ecología, es la de los vehículos motorizados, sobre todo el automóvil particular, por su gran número, que para Guadalajara, en el año 2007, fueron 2.7 habitantes por cada automóvil, con un crecimiento del parque vehicular de 1’549,708 aumentando por día en 376 automóviles en promedio, lo que indica el inminente peligro de colapso de la ciudad. Se requiere que las distintas formas de transporte público colectivo, cuente con acceso a toda la ciudad, con el objeto de que las personas que actualmente se desplazan en automóvil, utilicen en vez de éste al transporte público eficiente y en caso de vivir en zonas que no llegue el transporte público, se acerquen a éste y dejen su automóvil en un estacionamiento de relevo, para continuar su viaje en el transporte público colectivo. Con esto se conseguiría que los automóviles se movieran por la periferia de la ciudad en vías de ramales y troncales, dejando las calles alimentadoras de los barrios para el acceso a viviendas. Es muy importante que la población comprenda que cualquier tipo de forma de movilidad es requerido para la metrópoli de Guadalajara, deseando nuevas tecnologías para un futuro. Síntomas de Guadalajara Metropolitana:

- Acelerado crecimiento urbano.
- Urgencia de prestación de servicios públicos municipales.
- Falta de completa seguridad en la ciudad.
- Frecuentes índices de contaminación no aceptables.
- Aumento de distancias en los desplazamientos.
- Baja densidad de construcción y de habitantes en hectárea.
- Condiciones no aptas para mejorar la competitividad.
- Modelo de transporte público colectivo desarticulado y obsoleto.
- Combustible (diesel) de alto azufre. – Daños significativos a la salud en general. La salud de los ciudadanos depende de la salud de su ciudad.
- Uso del automóvil privado por una o dos personas, en vez de cinco ocupantes.
- Faltan formas de desplazamiento más sustentables, utilizando modos de transporte más eficientes para reducir el impacto sobre los ciudadanos y el medio ambiente, solución que proporcionarán las nuevas tecnologías.
- La red de aguas negras tiene que soportar al agua pluvial, originando muy graves problemas.

¿Qué tipo de ciudad queremos para Guadalajara Metropolitana?

1– Que sea una obra de arte y se integre con su paisaje.
2– Que su arquitectura como debe ser, también sea una obra de arte.
3– La vivienda:

3.1 Arquitectura ecológica (verde), sustentable, con terraza y jardín.
3.2 En su azotea, acondicionada para agricultura urbana.
3.3 Con instalación de paneles solares para producir energía eléctrica, calentar agua y con un horno culinario. Aprovechar la energía eólica para producir electricidad, en caso de contar con viento suficiente.
3.4 Estacionamiento suficiente para automóviles que debe estar dentro de la propiedad, dado que el arroyo de las calles solo debe ser para la movilidad motorizada, animal y de bicicletas, los peatones en banquetas.
3.5 Tender al aumento de una alta densidad de construcción a una densificación, en forma ecológica y sustentable.

4– De la movilidad peatonal fuera de la vivienda y dentro del barrio:
4.1 Banquetas amplias, sin obstáculos, donde las personas puedan pasear los carros de los bebes con toda seguridad y con vialidad en las dos direcciones.
4.2 Banquetas con sombra de árboles y recorridos ecológicos.
4.3 Cruce de calles alimentadoras con toda la seguridad para el peatón,tomando en cuenta a las personas con capacidades diferentes.
4.4 El área central del barrio, con movilidad únicamente peatonal, con portales en su arquitectura y en su periferia, estacionamientos cubiertos para vehículos de motor, bicicletas, bicitaxis y taxis.

5– La movilidad fuera del barrio:
5.1 El transporte público fuera del barrio debe ser eficiente, rápido, limpio, cómodo y sus instalaciones apropiadas para este fin.
5.2 Estacionamientos públicos de transbordo para automóviles y bicicletas.
5.3 Estacionamientos públicos para vehículos (automóviles y autobuses) y bicicletas en el área central periférica de la metrópoli, suficientes y limpios.
5.4 Lograr estrategias para la movilidad vehicular motorizada para que sea más rápida y segura, apoyando a la competitividad.
5.5 El tren (metro) debe extenderse subterráneo por toda la ciudad, con estaciones limpias y de gran belleza. La metrópoli requiere de todo tipo posible de transporte público; el macrobús requiere de más líneas, cubriendo recorridos que no cubre el tren; los autobuses por su parte, realizando su servicio en el entramado restante; y los taxis con las bicitaxis apoyarían los casos especiales.

6– La seguridad dentro de la metrópoli debe ser total, cero amenazas a la vida privada, al secuestro en todos sus tipos. Así como a los robos de viviendas, negocios, industrias y camiones tráilers.

7– La solidaridad y confianza debe ser la nota preponderante en la sociedad.

8– El vivir en el placer, alegría y felicidad del espacio urbano, tanto de día como de noche, en su belleza del medio ambiente natural y de su arte urbano.

9– La vida en el ocio para los adultos mayores, en plazas, cafeterías y jardines, así como espacios públicos para reunirse jóvenes y otros para niños.

10– Celebración de fiestas en los barrios, con invitación a los restantes urbanos.

11– Comercio especializado internacional.

12– Realizar días de ciudad los domingos, para los que viven fuera de la ciudad.

13– Mercados de abastos, terminales de autobuses foráneos suficientes.

14– Clubes deportivos y gimnasios suficientes.

15– Que Guadalajara llegue a ser una Metrópoli Mágica.

GUADALAJARA METRÓPOLI CON SUS MUNICIPIOS: Guadalajara, Zapopan, Tlaquepaque, Tonalá, Tlajomulco de Zúniga, El Salto, Juanacatlán, Ixtlahuacán de los Membrillos.

Enrique Nafarrate en el ITESO, 2011